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viernes, 10 de julio de 2020

PALEOLITICO EN VIVO

El pasado 28 de julio viajamos en familia al mismísimo paleolítico en Salgüero de Juarros, en las estribaciones de la Sierra de la Demanda. Y viajamos de la mano de Arturo Fuente a quien quiero agradecer su pasión, dedicación y esfuerzo por transmitir este proyecto de conocimiento de la naturaleza y de la naturaleza de uno mismo pues fue un viaje a la prehistoria, a nuestra animalidad y a conocer cómo la cultura nos permite evadirnos de esa realidad: nos enseñó ejemplares de uro, de caballo tarpan, de caballos Przewalski y de bisonte europeo. Así, entre un paisaje de vegetación mediterranea, entre matorrales,brezos y robles pasamos una mañana paleolítica. Al igual que de un uro o de una paloma bravía salen otras especies de igual forma nos dice Francis Collins la evolución nos hizo, evolución que "es la manera elegante como Dios hizo al hombre". Y quiere esto decir que el hombre es fruto de la evolución biológica y cultural y que la cultura nos puede enriquecer o embrutecer. Vamos, que lo importante no sería la carcasa, el "hardware", sino la civilización, la cultura, el "software", el cómo instruimos a nuestras crías y aquí cabe recordar que la ciencia es la empresa cultural más importante de la humanidad.

lunes, 29 de julio de 2019

HERBARIO DEL ARLANZA

El próximo 18 de agosto de 2019 presentamos otro ensayo de la serie Literatura viva que nos auspicia la Asociación Cultural Territorio Artlanza: HERBARIO DEL ARLANZA; un título que sigue a otro, "Bestiario del Arlanza", que presentamos en 2016. Ya dijimos entonces que la naturaleza es la causa y ocasión de todos los libros y de las plantas no diremos que tienen conciencia, pues no tienen cerebro, pero saben en que momento viven, interactúan con el medio y disponen de muchas estrategis para afrontar las múltiple amenazas que les acechan. La portada hace honor a un género característico de estas tierras austeras, frugales, espartanas...pero llenas de belleza: Sedum. Se tratan de plantas suculentas, de la Familia Crassulaceae, muy adaptadas a la sequía, con hojas carnosas y flores hermafroditas de cinco pétalos., generalmente blanzas, amarillas o rojas. En concreto la portada se ilustra con Pistorinia hispánica, fotografiada en el Risco, en Quintanilla del Agua en junio de 1917; también se conoce como "uña de gato" o "vinagreta".

viernes, 27 de enero de 2017

LOS NÚMEROS DE LA NATURALEZA

Sí. Las matemáticas están en la naturaleza pues ofrecen muchas soluciones a cómo resolver problemas. Y, si prestas atención amigo lector, dos conceptos relacionados dan cuenta de este hecho: la sucesión de Fibonacci y los fractales. La sucesión de Fibonacci, descrita por Leonardo de Pisa en el siglo XIII, comienza en los números 0 y 1 y, a partir de éstos, cada término se va formando como la suma de los dos anteriores: 0,1,1,2,3,5,8,13,21,34,55… La división de uno de estos números entre el anterior tiende al llamado número irracional Phi –en honor a Fidias-, o número áureo, cuyo valor es 1,618… así hasta el infinito que es una expresión de la sucesión con aplicaciones en muchos ámbitos: arquitectura, arte y, entre ellos, en las configuraciones biológicas. La configuración de las ramas de los árboles, los bronquios, la espiral de los moluscos como el caracol (espiral áurea de la figura 4), el número de pétalos de las flores o la conformación de los frutos de los girasoles o de las piñas utilizan esta mágica sucesión. Y es apasionante pensar que muchos de los colores y de las formas con los que se viste este proceso biológico, nuestro mundo, ese que inspira a poetas y pintores, responde a esta sucesión matemática. La naturaleza ha encontrado soluciones a los problemas a través de la selección natural: la esfera protege, la hélice agarra, el hexágono pavimenta, la espiral empaqueta, la parábola emite, las ondas transportan, la punta penetra y los fractales colonizan, ocupan… Muchas formas de la naturaleza se explican por los fractales, patrones de la naturaleza que siguen la sucesión de Fibonacci, un concepto definido en 1958 por Benoit Mandelbrot como superficies finitas que contienen perímetros infinitos (la rama de un árbol, el árbol bronquial, un copo de nieve, el sistema capilar...) La realidad es caótica, como la costa, las nubes, un ciclón… y la geometría euclidea no permite representar esa realidad cosa que consiguen los fractales construidos mediante sistemas de funciones iteradas aplicando el principio de autosemejanza donde una parte de la figura guarda semejanza con la figura completa. Esto se puede observar en la figura 3, en el triángulo de Sierpinski. En la figura 4 vemos un bosquejo de cómo se construye la espiral áurica siguiendo la sucesión de Fibonacci. Esta espiral siguen los halcones cuando se lanzan a la caza ocupando el mayor campo visual; también los ciclones o la conformación de las galaxias… En fin, en el mundo real no existen los fractales como tampoco existen la esfera o la línea recta. Pero la esfera es un privilegio que utiliza la naturaleza para proteger y para constituirse como la superficie más pequeña que encierra mas volumen. Pero son estos modelos ideales como los fractales quienes mejor explican las formas de la naturaleza que sigue una dinámica no lineal. Es así como la piña o el girasol conforma sus frutos, siguiendo el tránsito descrito por la circunferencia áurica. Esta circunferencia se construye con la proporción áurea, es decir, 0.618 * 360º = 222,5º. La parte restante de la circunferencia quedará en 137,5º. Las pipas de girasol se irán colocando siguiendo éstos ángulos desde adentro hacia afuera, siempre a 137,5º del último elemento formado, con la peculiaridad de que nunca se repite posición ni se llega al origen. Así en la espiral de una torta de girasol apreciaremos 34 líneas espirales que giran a derecha y 21 a izquierda. Y si el apasionado lector sigue con atención esta disertación caerá en la cuenta de que los brotes y las hojas de un árbol se colocan siguiendo fractales, es decir, copiando piezas más pequeñas que el original con una proporción áurea (1/Phi). De esta forma las ramas no se tocarán y ocuparán el máximo volumen en la mínima superficie. Además, el grosor de una rama de un árbol equivaldrá a 1,618 tomando como unidad la rama superior. En fin, amigos, estamos tratando de la belleza de los números o mejor dicho de los números de la belleza o belleza mágica pues ahí están los tres pétalos de los lirios, los cinco de las petunias, ocho de las peonías, o los trece de la hierba de Santiago o las caléndulas, los veintiuno de la flor de la achicoria o los treinta y cuatro de muchas margaritas. Así que con este lenguaje del universo nos acercamos a la belleza. Números que en botánica siguen la Ley de Ludwig. Amigos de esta aventura que es la vida: temo que esta crónica de hoy, este “post” acabará con esa visión romántica de la naturaleza, de las nubes, de las flores… y ya no la veremos con los mismos ojos que antes. Y de la misma forma que el poeta romántico inglés John Keats dijera que Newton había destruido la poesía del arco iris ahora vemos cómo los fractales han desvelado muchos de los enigmas de la naturaleza que sin dudas nos adentrarán en nuevos desafíos. Se hace más necesario que nunca enseñar a los niños la belleza, la belleza del conocimiento, la belleza de los números para que comprendan la naturaleza.

viernes, 25 de noviembre de 2016

MARGARITA SALAS FALGUERAS y MARÍA BLASCO MARHUENDA: Talentos Bioquímicas en Burgos.

Por los avatares de la vida la embajadora de la bioquímica española, la asturiana Margarita Salas, conoció a Severo Ochoa (1905-1993) un verano en Gijón. Aquél “efecto Mateo” acabó determinando su dedicación a la bioquímica y su posterior estancia de cuatro años en el laboratorio del que fuera Nóbel de Medicina en 1959 en la Universidad de Nueva York. Merton en 1968 y Bunge hablaron de este efecto en los científicos avisando de que había un sesgo de publicación a favor de los investigadores más conocidos. Pero lo cierto es que la parábola de los talentos de San Mateo nos ha regalado este talento de la Bioquímica que estuvo en la Universidad de Burgos el pasado 4 de noviembre repasando la Historia de la disciplina. La investigadora, miembro de la Real Academia Española de la Lengua es quien mejor conoce las letras de la vida. Hizo suyas las palabras de otro biólogo, Jacques L. Monod, nobel de Medicina en 1965 quien dijo que estas letra valen igual para una Escherichia coli que para un elefante. La investigadora es autora de la patente más rentable en España, la de un bacteriófago (virus que infecta bacterias) de tan sólo 20 genes. Nos habló de las técnicas CRISPR de edición génica, en la que un español, Francisco Juan Martinez Mójica está destacando en el estudio de secuencias que previenen infecciones víricas. Y, recientemente, el Foro de la Cultura trajo a Burgos a otra bioquímica talentosa, María Blasco, directora del CENIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas). La investigadora nos habló del “health span” o periodo de juventud sin enfermedad, que en la especie humana es de 40 años. También habló de la telomerasa, un gen embrionario que no está activado en las células somáticas y conforme estas células se van haciendo viejas los telómeros de los cromosomas (cubren y protegen la parte final de los cromosomas) se van acortando y disminuye la división celular (mueren o se inactivan) así como la reparación del ADN. En el Parkinson mueren las células que producen L-Dopa y esa es la causa de una de las enfermedades crónicas asociada al envejecimiento. María Blasco está investigando a ratones tratados con telomerasa que alargan sus vidas un 40%. Por otra parte las células cancerosas se vuelven inmortales gracias a que activan la telomerasa. Fue la Nóbel Carol greider quien comenzó estas investigaciones en 1990 y se podría crear un fármaco para inhibir telomerasa en cánceres o bien por epigenética (marcas que no están en los genes pero que afectan a su expresión) podríamos alargar los telómeros y alargar así nuestra vida y por tanto nuestro “health span”.

jueves, 16 de junio de 2016

ESPLENDOR EN LA HIERBA

No. No se trata de la película de Natalie Wood. Si prestan atención les contaré que a primeros de junio el campo está en plena ebullición y que a mediados de mes la estepa, la jara, ha florecido ya con sus hojas pringosas. Sí, y el bosque alcanza todo su esplendor. Hace unos días corría por el camino de las Rozas y jadeante me paré en el margen apoyando las manos en las rodillas. El borde del camino era un sarpullido de colores con las amapolas y los cardos de protagonistas. Me quité el sudor de la frente y adivinad mi sorpresa: ¡una oruga de Papillo machaon (cola de golondrina)! Allí estaba apostada en una hoja suculenta de Verbascum thapsus (gordolobo). La sujeté con la vista, frente a mi, y lucía sus colores crípticos y sus puntos aposemáticos. Esta oruga puede multiplicar su peso por mil en quince días (es una máquina de tragar). Larva, oruga, pupa o crisálida y mariposa. Un lepidóptero de los mas bellos que podemos disfrutar en Quintanilla, junto con la mariposa Podalirio. El nombre de ambas proviene de los hijos de Asclepio (Esculapio), el dios griego de la medicina. Se dotan de ocelos y falsas colas para evitar a depredadores. ¡Ay, la fugacidad de la vida! -que diría Virgilio.

jueves, 26 de mayo de 2016

EL ENGAÑO Y LA MENTIRA EN LA NATURALEZA

Una pregunta nos asalta… ¿Los machos somos capaces de hacer cualquier cosa por sexo? La reproducción es un desafío para los seres vivos pues nuestra eficacia biológica se mide por la supervivencia y por la descendencia. Para ambos menesteres la vida utiliza una herramienta eficaz: el engaño. Robert Trivers nos dice que la mentira es muy abundante en la vida y el autoengaño sería frecuente en los seres humanos pues no siendo conscientes de que nos engañamos podríamos más fácilmente engañar a los demás, como lo hacen otros seres sociales. Y nuestro cerebro, fruto de la evolución, para que no tenga contradicciones, se serviría de la fantasía para presentar cosas que no están y, asimismo, ocultar cosas que están. El engaño y la mentira se convertirían, así, en recursos evolutivos primordiales. Ya dijo Darwin que algunos mamíferos tenían más éxito de apareamiento que otros pues la hembra busca recursos relevantes para la reproducción. Así que no me olvido de aquellas conductas de cortejo de las que alardeamos los buenos mamíferos: aún me veo allí pavoneándome de genes sanos ante mi pareja. Es verdad que quise presumir de fortaleza, pero ni logré saltar un arroyo, ni un seto, ni caminar sobre una balsa de basura sin hundirme. Pero aún a riesgo de mi supervivencia creo que aquello mereció la pena pues pude demostrar mi eficacia biológica: conseguí la descendencia. Estas conductas de mentira, engaño y competencia no son exclusivas de mamíferos. La habilidad evolutiva del engaño se da tanto en las plantas como en los animales: los cecidios o agallas son una muestra de coevolución entre insectos y plantas. Plantas como las orquídeas, que asemejan sus pétalos a abejas hembra para seducir a los abejorros y convertirlos en polinizadores. En el Cretácico (142-65 m.a.) algunas angiospermas como las orquídeas (plantas con flores que procedían de gimnospermas), con su ilimitado potencial evolutivo, modificaron sus flores, el tamaño y la forma, el color y olor, para procurarse atractivas a los animales polinizadores. Ya Linneo había descrito este género “Orchis” (testículo) que utiliza el engaño para evitar la autofecundación y facilitar la fecundación cruzada. De esta forma, pájaros, murciélagos, escarabajos, mosquitos y abejorros son engañados con comida o con la promesa de encontrar pareja. Las modalidades o estrategias de engaño que pueden utilizar las especies se resumen en tres. El mimetismo Batesiano o aposematismo, cuando los animales aparentan a otras especies más agresivas como el Torcecuellos que al verse atacado por mustéridos se hace pasar por una serpiente mediante ruidos y movimientos, o las mariposas, que expresan ocelos y llamativos colores para ahuyentar a depredadores, o moscas inofensivas que imitan a avispas así como la falsa serpiente coral o serpiente rey inofensiva pero que imita los colores de las corales venenosas. El mimetismo Mulleriano, cuando dos especies (ambas peligrosas) crean señales semejantes para indicar a depredadores que no deben ser comidas, como las rayas amarillas y negras de avispas, ofidios etc… Por último, la cripsis o camuflaje, como ese tritón que se confunde con los musgos, la mantis orchidea (una maestra del camuflaje y la emboscada), el camaleón, el búho, los fásmidos como el insecto palo, la flor pasionaria, que tiene flores similares a los huevos de la mariposa Heliconius para señalarle que allí no ponga más huevos y, además, produce azúcares que atraen a hormigas, y el pulpo. Y las especies pueden utilizar más de una estrategia conjuntamente. ¡Y en esto consiste la vida! En transmitir genes y asegurar la siguiente generación. Entonces, ¿de qué ventajas disfrutan las especies sexuales, aquellas con dimorfismo sexual, como los mamíferos? Pues de que disponen de más variabilidad, flexibilidad y plasticidad para transmitir genes y afrontar cambios ambientales. También se vería favorecida la eliminación de mutaciones deletéreas pues, aunque la selección natural trabaja en individuos, los beneficios se aplican a las especies. Pájaros y mamíferos suelen ser más grandes, fuertes y coloreados, como los pavos reales y los ciervos, que ejercen su atracción con su “sex-appeal”. Aún a riesgo de su supervivencia son formas de selección sexual. Los mamíferos machos suelen tender a la poligamia (pues no son imprescindibles para la prole), aunque la monogamia se vería favorecida si la supervivencia de los más jóvenes aumentase por el cuidado de ambos padres.

martes, 5 de enero de 2016

ROSA CANINA

Tengo un interés natural en saber cómo funcionan las cosas y la ciencia, ese ejercicio intelectual humilde y apasionante, nos proporciona las mejores respuestas frente a la incertidumbre. ¿Acaso no es apasionante conocer cómo se relacionan los seres vivos, por ejemplo los insectos y las plantas? El pasado domingo salí a correr por el camino de las Rozas. Antes de llegar a Báscones, al borde de una senda se apostaba un rosal silvestre -de la especie Rosa canina- desnudo de hojas y salpicado de escaramujos, que lucían como adornos navideños. Me paré y observé en un tallo una formación apelotonada y peluda, de color caoba. ¡Ya te tengo! –me dije. La arranqué y la llevé a casa para diseccionarla. Sin duda era una agalla, un fitoma o cecidio. Se trata de una neoformación inducida por un insecto, la avispa Diplolepis rosae, Hymenóptero de la familia Cynipidae. En inglés se conoce como nuez de bilis (gallnuts), por el sabor amargo de los taninos que segrega el rosal silvestre para precipitar las proteínas del invasor. Las agallas se utilizaban como colorantes. Las ninfas de estas avispas de tórax negro y abdomen rojizo viven dentro de la agalla, y se conocen fósiles de 300 M.a. de esta agalla. Una relación que interesa para conocer cómo interaccionan y responden los seres vivos.

lunes, 26 de octubre de 2015

ÁRBOL DE LA VIDA. HERBARIO

Este otoño estoy disfrutando de un libro, “Orígenes”, que se ha presentado recientemente en Burgos. Aunque debería ser más propio de la primavera, pues tres científicos de la talla de Alberto Fernandez (Físico), Carlos Briones (Bioquímico) y José María Bermúdez (Antropólogo) nos deleitan con un ensayo que narra la historia del universo, la vida y los humanos. Compartimento, metabolismo y replicación serían ideas básicas para definir la vida, nos dice Carlos Briones viajando al pasado, como lo hiciera Charles Darwin con su estrategia “bottom up”, de abajo hacia arriba, comparando los genomas de seres actuales desde aquel último ancestro común universal (UCLA) del que provienen todos los seres vivos, incluidos plantas y animales. Pero el otoño es tiempo propicio en Burgos para contemplar las plantas, los frutos, las hojas… en fin, la deliciosa explosión de colores verdes, glaucos (verdemarinos), amarillos, ocres, marrones y hasta rojos. Así que he decidido, siguiendo mi propio consejo, hacer un herbario, coleccionar plantas o patrimonio vegetal de la zona del Arlanza. Hojas de árboles y arbustos de la zona: como el endrino o majuelo, símbolo de la esperanza y del que dicen era el palo de San José; el abedul, árbol elegante que marcaba el inicio del año para los celtas; o el acebo, también para fabricar bastones; la encina, testigo del paso del tiempo que nos proporciona leña, bellotas y trufas; y el olmo, herido de grafiosis... Junto con el nombre común, el científico. Y tengo espacio para las flores y la poesía, como cuando Campoamor escribió “La col y la Rosa”: Una col en un cercado / probaba a una rosa bella / que era tan buena como ella / y aún de una tierra mejor / Mas aunque de cuna iguales / dijo un pepino: ¡Mastuerza! / ¿Dejarás tú de ser berza/ mientras que ella es una flor?

jueves, 12 de febrero de 2015

LACTANCIA Y EVOLUCIÓN

Si prestan atención y miran esta "Migrant Mother", de Dorothea Lange, les contaré el por qué suele decirse que somos lo que comemos. Quizá la respuesta esté en que comer y mamar sean las formas más persuasivas de presión ambiental en los seres vivos. Asociamos lactancia a los mamíferos pero existen "otras formas de lactancia" en saurios y en algunas especies de pájaros como palomas, flamencos, pingüinos emperador y albatros, que producen fluidos parecidos a la leche para nutrir a su prole. La lactancia es una adquisición evolutiva de hace más de doscientos millones de años que aumenta la eficacia metabólica e incrementa la supervivencia de las crías pues éstas no tendrán que "buscarse la vida" (es la estrategia K, pocas crías y muy cuidadas, frente a la estrategia s, mucha descendencia y alta mortalidad). Además, permite a los mamíferos -como las ballenas- la flexibilidad de ocupar diferentes y distantes hábitats. Un nieto de Thomas Huxley, amigo de Darwin, además del escritor Aldous, es el biólogo Julián Huxley, especialista en alometría, que es una ciencia que trata sobre la tasa metabólica de los animales. Sabemos que los mamíferos tienen una mayor tasa metabólica que reptiles y anfibios. Y para una determinada talla el coste energético es constante. Por eso los animales que habitan los polos, para mantener el calor, son más grandes que los del Ecuador. Así, cuando la especie humana pasó a cazador-recolector el cerebro fue creciendo a costa de otro órgano, el aparato digestivo. Pero si el cerebro de un niño consume el 75% de energía, en el adulto este consumo supone el 25% del total. La preparación de alimentos con el fuego también logró adelantar el destete y con ello incrementar la fertilidad. Además, en especies monógamas, donde los dos padres cuidan la prole, también se adelanta el destete y disminuye el infanticidio. La OMS aconseja la lactancia exclusiva hasta los seis meses y prolongarla hasta los dos años en ese largo periodo de crecimiento y desarrollo del niño. La lactancia artificial -antes de su existencia se recurría a las madres nodrizas cuando una madre enfermaba- ha liberado de la crianza a las madres que se han ido incorporando al mercado laboral. Aunque la lactancia supone un alto coste metabólico para la madre son muchas sus ventajas: seguridad emocional, adecuación a los requerimientos nutricionales, disminución de la muerte súbita del lactante, ventajas inmunológicas pues contiene miRNA que es un factor bioactivo de regulación epigenética, ventajas endocrinológicas pues protege de la obesidad. Además tiene un efecto anticonceptivo y disminuye el riesgo de cáncer de mama y ovario. Y no olvidemos otra de las funciones de las mamas, la de la selección sexual. Vamos, atracción sexual que permite a los hombres pavonearnos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

EL YUSO SE HA QUEMADO

Aunque confieso que no soy seguidor de una ética ambiental biocéntrica -aquella que reivindica igual valor para todos los seres vivos- pues en un conflicto entre hombres animales y plantas yo me posiciono como antropocéntrico, en fin aristotélico que se siente uno, he visto como una abubilla pisoteaba las cenizas entre estepas, quejigos y enebros calcinados por el fuego… ¿Y cómo no regresar del estío con un lamento? Por ello he querido ilustrar este post con estas imagenes lastimeras que han quedado grabadas en mi retina -a sangre y fuego que diría Neruda- del incendio del monte “El Yuso”. Miedo, pena, rabia… sentimientos que denuncian un mundo rural desamparado, frágil, como un anciano que se enfrenta a un entorno hostil y que ve amenazada su existencia por la soledad, por una caída quizá, o por el descuido. Fui testigo del incendio que el pasado uno de septiembre asoló buena parte del “Yuso”, ese reino de las sombras de 700 has. que compartimos Puentedura y Quintanilla del Agua y es difícil sustraerse a algunas reflexiones sobre el suceso: la primera, la impresión subjetiva que queda cuando el monte se quema que no es otra que la de pérdida de la memoria individual -como en el Alzheimer- y colectiva, el sentimiento de nostalgia por unos lugares de gran valor ambiental, espiritual y material. También significa una pérdida de futuro por el valor ecológico del bosque donde se posa la biodiversidad y el CO2. Queda este otro testimonio gráfico, como si de un epitafio se tratase, de la inicial de la dueña -la F de Felisa-, chamuscada en un tronco de enebro. La segunda, los datos objetivos: se ha perdido la mitad del monte. Como si un anciano perdiera la mitad del calcio de su esqueleto, se ha perdido un ecosistema que alberga infinidad de especies: se han perdido sabinares, esa madera imputrescible, y quejigos y encinas centenarias que daban cobijo a rabilargos, águilas, córvidos, estorninos y abubillas… (como aquella superviviente que he visto sorteando estepas y enebros y paseando sobre un suelo tórrido y cadavérico). La administración ha hablado de causas antrópicas, quizá de negligencias, de la necesidad de limpiar y repoblar, pero no ha reparado en la eficacia de los medios antiincendios, en la ausencia de planes de prevención (concentración, caminos…) en la información y sensibilización de la población. Por último, la percepción social del suceso. Me temo que la población no siente aquello de “cuando el monte se quema algo suyo se quema” -que decía aquel “slogan” del ICONA-. Tengo la impresión de que la legislación sobre montes es vista como algo elitista que no tiene en cuenta las necesidades de la gente; no hemos de olvidar que un monte útil estará mas protegido y preparado para conservar los recursos naturales.

jueves, 3 de abril de 2014

LIQUEN. ¿Por qué ser buenos?



El comportamiento altruista en las personas y en sociedades animales es común pues pretende no ya la supervivencia del individuo sino de la especie. “Ser buenos” se convierte en un incentivo como consecuencia de la selección natural, de la misma forma que la higiene puede ser contemplada como origen de la moral. Esforzarse en tener la vivienda limpia no solo minimiza el riesgo de infecciones en ti, sino en la comunidad, y el beneficio para el actor (el beneficio individual pasaría por el altruismo) sería mayor que su coste. ¡Otra manera de ver el “mutualismo”!
¿Cómo es el mutualismo en los seres vivos?
Las plantas tienen un ancestro común marino, las algas verdes, con cloroplastos donde se efectúa la fotosíntesis. Los cloroplastos se piensa que descienden de las cianobacterias por simbiosis, que es una fuente de cambios evolutivos. Las algas verdes colonizaron la tierra hace 490 millones de años (m.a.) y genes de los cloroplastos quedaron ya en las plantas. Primero las gimnospermas (350 m.a.) y después las angiospermas, con flores, (entre 140 y 65 m.a.) que, desde entonces, han coevolucionado con insectos y pájaros.
Coevolucionar es interactuar, aunque solemos pensar que es el parásito el que evoluciona y el hospedador se hace tolerante. Pero ser tolerantes o virulentos no añade biodiversidad, aunque puede ayudar a cambios estables. De esta forma los humanos hemos coevolucionado con la microbiota intestinal. El mutualismo (gérmenes y hospedadores nos beneficiamos) es una forma de coevolución. También lo es la relación depredador-presa o la polinización.
Las bacterias pueden ser saprófitas, mutualistas, comensales (relación neutra) o parásitas (patógenas). Algunos comensales como la E. coli o el Streptococo mitis pueden pasar a patógenos ocasionando síndrome hemolítico o sepsis. Pero no hay relación entre virulencia e infectividad pues los gérmenes suelen ser clonales, especializados, poco diversos, aunque, en ocasiones, intercambian material genético para conseguir ajustarse al medio mediante bacteriófagos intracromosómicos o por plásmidos extracromosómicos.
Los hongos suelen tener un mutualismo obligado con las plantas constituyendo las micorrizas, como la trufa, un hongo ascomiceto en mutualismo con una planta como nogal, encina o roble.
Y, por último, el protagonista del post de hoy: un liquen. Lo encontré cortando leña en el monte “El Yuso”. Se trata de un mutualismo entre una planta (un alga) y un hongo, un ascomiceto. Estos líquenes permiten a ambos superar las adversidades del ambiente: disponibilidad de agua y variaciones en la temperatura. ¡Ah! Y son tan exquisitos como las trufas pues se usan en perfumería. Aunque siempre en las relaciones de pareja alguien da más; en este caso el alga se siente esclavizada por el hongo (helotalismo).

domingo, 29 de diciembre de 2013

BREVE ANATOMÍA HUMANA EN NAVIDAD

A un seminarista le preguntaron en el exámen ¿Qué es el hombre? Él respondió: "un animal"... Y, tras pensar un poco, agregó: "pero... racional". Los instruidos examinadores convinieron solo con la segunda mitad de la respuesta... Así comienza un cuento de Chéjov que estoy leyendo estas navidades. Sigue con..."la cabeza la tiene cada uno, pero no cada uno la necesita. ¿Y la lengua? Siguiendo a Cicerón nos dice que es la enemiga del hombre y la amiga del diablo y de las mujeres... El discurso sobre el cuerpo del hombre y su naturaleza ha sido objeto de todo tipo de analogías:los zoomorfos pueblan las iglesias románicas, gárgolas las góticas, con el Renacimiento hasta la arquitectura se humaniza. Luis Lobera representará el cuerpo como un alcazar, con ojos como atalayas, la boca como un molino y la lengua como una vieja. Y como yo soy un alegre melancólico, que diría un chejoviano -valga el oximorón-, amo la vida y huyo de todo subjetivismo. El cuento viene al caso porque leí, este día de Nochebuena, que un miembro de un grupo defensor de los animales había denunciado al Ayuntamiento de Burgos por montar un Belén viviente. ¡Vaya, como en mi pueblo, que ya va para 20 años que lo venimos celebrando! -me dije-. El asunto trata del maltrato al que se somete al burro, a los corderos y a unas gallinas, todos figurantes en el Portal, pues se les denigra a un papel decorativo (sic). Y como soy médico, iniciado en el secreto del pecado humano, estoy convencido de que no hay literatura que supere el cinismo de la vida real. Y es que en este siglo vamos a afrontar retos que no van a solucionarse con clichés ni con ideologías: el futuro está abierto -nos dice Popper- y tenemos la responsabilidad de hacerlo mejor con libertad y con ciencia. No será con una actitud pánfila como resolvamos los problemas, ni con utopismo vácuo ni falacias naturales, ni con progresismo -esa ideología panfletaria e ilustrada del romanticismo que nos piensa llevar a hacia un progreso humanista, ni con la falacia de la autoridad, ni con la idea fuerza de la igualdad -será igualdad de oportunidades, no de sexos, de cuotas o de derechos de los animales...-, ni con la democracia sagrada, ni con la cultura como teología secular, ni con un modelo platónico del mundo que tropieza en la falacia narrativa, aquella que no quiere ver cisnes negros entre quienes nos describen la realidad. Así que no sé qué es peor: que el asunto vaya contra el Belén por un fanatismo indocto -¡burro, es el símbolo, el caracter público del Belén, no las creencias privadas de las gentes particulares!- o bien, por otra parte, no sé si se trataría de un asunto de isovalencia. ¿Son iguales los derechos de los hombres que los de los animales? ¿Defendemos una ética antrópica o anantrópica? Acaso... ¿vamos hacia una biozooética? (El filósofo Gustavo Bueno nos recuerda a aquel nazi que dijo:"nosotros los alemanes somos los únicos del mundo que tratamos con corrección a los animales".) ¿Son, acaso, iguales los derechos de los hombres que los de los pueblos? Pero hoy se usa la lengua y el ecologismo biocentrista como arma política y parece rentable. Para los defensores de los animales y de la vida -así, en general- la vida humana no es el centro de la biosfera sino la plaga de una especie -la humana- que prolifera en detrimento de otras. El antropocentrismo del hombre no tiene por qué ir contra otros derechos.¡Es mas, creo que quieren que yo muera! Sí, como una bestia, como un burro o un cordero. Pero desconocen que los hombres no morimos, sino que fallecemos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

AMAR LA CIENCIA Y EL FUTBOL: LA EVOLUCIÓN

Ser intelectual no es incompatible con la pasión deportiva; digamos con el fútbol -a pesar de Eduardo Galeano, quien nos avisó de la desconfianza que sentían los intelectuales hacia el deporte del balompié-. Sin ir mas lejos, el Nóbel de física Neils Bohr (en la foto con Einstein) y su hermano, el matemático Harald, fueron internacionales con Dinamarca. Confieso que hoy ha sido uno de esos días para amar el futbol. Por la mañana, en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos, mi amigo Eduardo Munguía, filólogo y editor de Gran Vía, presentaba el libro "Benditos seáis", que nos cuenta la historia -humilde y gloriosa- del Burgos C.F. Le acompañaron dos protagonistas ilustres: José Luis Preciado (a quien tuve el gusto de saludar) y José Antonio Zamanillo, el jugador castreño que militó en el Burgos y en el Atlético de Madrid. Ya por la tarde tocaba partido épico en Guadilla de Villa-AMAR. Allí, el C.D. Quintanilla del Agua , en el que la mitad de sus jugadores son universitarios- se ha impuesto a su rival -con un raquítico 0-1, y al tiempo inmisericorde -nieve y frío para quedarte tieso, bandas como laderas, el cierzo clavando sus garras en el rostro de los jugadores... Por la noche, partido de la selección contra Guinea Ecuatorial.

Y como este día va de fútbol e intelectualidad, amigo lector, si prestas atención libraré un último partido: el que enfrenta al fútbol con la evolución. Les contaré cómo el fútbol, al igual que la biología, no puede entenderse si no es a la luz de la evolución. ¡Que para eso estamos en Burgos!  

¿Qué decir de los encuentros de fútbol? Pues que, como las batallas, nunca son definitivos. ¡Vamos, como la verdad en la ciencia! Los partidos duran 90 minutos. Y ya sé que no es un tiempo geológico el que transcurre hasta el pitido final pero sí el suficiente para que, como una analogía de la vida eterna, quepan el cielo y el infierno: el partido o se gana o se pierde. También queda el purgatorio del empate. Aunque no son teleológicos los encuentros de fútbol –no tienen una finalidad determinada-, van evolucionando con sus argumentos dentro de la cancha, como los argumentos dentro de una teoría: propuestas, conjeturas, hipótesis para explicar los hechos, en este caso el gol, el triunfo, la verdad que se persigue. Y el tiempo corre. ¡Vuela si vas perdiendo! Antes medíamos el tiempo por el santoral, o por el tiempo antropológico, el de las festividades de la cultura popular; o decimos que el tiempo geológico –el de la evolución- se mide en eras, o el histórico en épocas. Pero ahora el tiempo de nuestro tiempo se mide en temporadas de fútbol.  

¿Qué ocurre en un equipo de fútbol modesto como el de un pueblo pequeño? Quienes hemos defendido los colores de equipos modestos, como el C.D. Quintanilla del Agua, sabemos que en ellos también se producen los mecanismos de la evolución. Es decir, aquellos mecanismos como el de las poblaciones pequeñas, el de los cuellos de botella, el del azar (esta temporada soportamos otro cuello de botella, el de “La viña del fraile”, marca que nos auspicia). Conservamos los jugadores –como los genes- casi por casualidad, sujetos al frío de la intemperie, al aislamiento, a la precariedad, expuestos a una elevada mortalidad, a la desaparición del equipo. Pero el azar ha dispuesto que desde los años sesenta exista en el pueblo un equipo que se reinventa, compite, sobrevive y cambia su acervo futbolístico. Las camisolas del equipo primero nacieron blancas, anudadas al cuello, para después tornar a blaugranas. Más tarde pasamos de las rojas hasta el verde turquesa de la actualidad. Vamos, que el color de la piel ha ido evolucionando en los equipos de las poblaciones pequeñas. Sí, como la mariposa Biston posada en los abedules, ahora el equipo se camufla, en verde, entre el césped para escapar del juego de los depredadores.  

¿Y cómo se reproducen los equipos de fútbol? Este es el segundo mecanismo de la evolución. Influye menos el azar y a los equipos nos aparean por proximidad geográfica. Pero los jugadores eligen un equipo como se elige una pareja, una pasión, unos colores. Hay equipos por los que todos quieren fichar y uno ficha por el equipo que quiere pues hay una épica del club, unos ritos con la función social de integrarse en el equipo. Y el jugador ya forma parte del genoma del club, con una función catártica, para canalizar miedos, emociones… Y sabe que es elegido y seleccionado en el equipo para ganar en variabilidad pues en todos los organismos hay variaciones: el arquero, un lince, defensas como erizos, los delanteros como zorros. Todo por el triunfo. Los lances del encuentro se convierten en ceremonias de apareamiento donde hasta el público toma partido. Los jugadores del equipo se pavonean por los campos mostrando sus colores como si fueran pavos reales desfilando por pasarelas y exhibiendo la fuerza de la juventud, de sus ocelos y plumas tornasoladas.  

Un tercer mecanismo de evolución son las mutaciones… Sí. Como los cambios en el material genético, aleatorios o inducidos, en el fútbol se producen al sortear equipos, o por el entrenador al configurar las alineaciones. Estas mutaciones a veces son neutras, pero otras producen jugadores leñeros, como si fuesen oncogenes, o bien equipos con genética de “fair-play” inglés. Otras veces llegan de repente, como un cataclismo: un árbitro sanciona una pena máxima –un fusilamiento al decir de Camus-, o un fuera de juego, o una picardía latina -como la de Hans, nuestro delantero, un artista de la pantomima- que cambia el rumbo del partido. Las sustituciones de jugadores, los lances del juego, o el ambiente de los “hooligans”, en fin, de la epigenética, dibujan nuevos equipos, escudos, nuevas formas, nuevos fenotipos.

Un último mecanismo de evolución es el flujo génico. Los jugadores del medio rural suelen emigrar, o bien nuevos jugadores urbanos colonizan los equipos rurales encontrando nuevos nichos ecológicos donde practicar este deporte. En este último campeonato fútbol de la Diputación Provincial de Burgos se exige un cincuenta por ciento de jugadores locales. Hete aquí la mano del hombre, la de la selección artificial.

Y como consecuencia de estos cuatro mecanismos llegamos a la selección natural de fútbol: un equipo adaptado donde se reproducen los jugadores con las características más favorables. Una selección natural que conduce a equipos deportivos o marrulleros. Futbolistas nacen más que los que pueden sobrevivir en los equipos pues compiten por los recursos y, como el fútbol no es democrático y somos veinticinco, nos vemos obligados a las convocatorias para que todos jueguen partidos. Con el paso del tiempo los equipos cambian, pero todos descienden de una rama del árbol común. Y por eso algunos equipos, como el C.D. Quintanilla del Agua, llevan el árbol en el escudo. La evolución continúa: jugadores como guerreros de una tribu que son capaces de ganarle al equipo del pueblo de al lado y equipos capaces de sobrevivir al paso del tiempo. Digo de la temporada.

martes, 1 de octubre de 2013

EL FINAL DEL VERANO LLEGÓ...

Sí, como la canción del Dúo Dinámico. El pasado fin de semana ví en Quintanilla del Agua a las golondrinas, prestas a partir, enfiladas y posadas en formación sobre los cables de la luz, como si hubiesen recibido instrucciones marciales y precisas de los astros. Pero este mensaje de la llegada del otoño no sé si ha calado bien en algunas plantas. Y lo digo porque el post de hoy trata de contarles la floración otoñal que han padecido mis manzanos. Sí, así como lo leen. Parece que la duración de las noches, el fotoperiodismo, es el mecanismo que determina el comportamiento estacional de muchos organismos, lo que les permite anticiparse a lo que se avecina (en nuestra tierra qué otra cosa que el frío y cambios nada halagüeños en el ambiente). Pues bien, digo mal. Hete aquí que mis manzanos, bien por estar cerca de las bodegas, o por estar estresados (casi se queman en un incendio este verano)no saben que lo que se avecina son noches cortas. No, que no viene la primavera por mas que luzcan hermosas flores hermafroditas (los manzanos se polinizan con pólenes de otros árboles -por aquello de la diversidad- a través de abejas y avispas, pues son melitófilas). Me temo que por muy generosos que sean mis manzanos para ser fecundados estas flores no tendrán fruto. Aún recuerdo un ingenio de mi padre: un despertador en el gallinero que accionaba un interruptor de la luz a las cinco de la mañana. Aquella era la única forma de comer huevos en invierno, pues las gallinas necesitan 16 horas de luz y no las teníamos. Mi padre, que está en el otoño de su vida, también sincroniza sus relojes biológicos. ¡Voy a tener que decir a mi padre que ponga un despertador a los manzanos!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

EPIDEMIA DEL VERANO Y MALAS HIERBAS

Es desconcertante para los humanos enfrentarse a las enfermedades infecciosas, a las epidemias, a la aflicción, a la enfermedad. Por eso el hombre buscó la protección sobrenatural, la invocación, el patronazgo, ya que se consideraba que las epidemias constituían un castigo divino. En el imaginario colectivo queda la lepra (San Lázaro) y, después, la peste (la Virgen, San Roque -foto: Tordueles-, San Miguel, San Cristóbal, San Sebastián). En el ergotismo a San Antón y en la fiebre a San Antonio de Pádua. Algunos virus como el de la rabia también tienen su patrón: San Huberto. Y los virus, aunque no se consideran seres vivos, constituyen parte de nuestro genoma. Esto se dijo en el pasado XII Congreso Nacional de Virología que se desarrolló en Burgos entre el 9 y 12 de junio de 2013. Muchos burgaleses protagonistas: Carlos Briones (CESIC-INTA, Madrid), Adolfo García Sastre (School of Medicine at Mount Sinai, New York) que lidera a otros jóvenes investigadores como Juan Ayllón, el hijo de un colega. Otros burgaleses como Cristina Ruiz, Carmen Gimeno y quien les escribe presentamos una comunicación sobre los brotes de parotiditis de Castilla y León. Pero hoy les quería hablar de otras pestes: las que he echado yo este verano arreglando pinchazos de bicicleta. La causa: los abrojos, que en Quintanilla del Agua se conocen como "bonetes", o como "cornudas" en otros pueblos. Se trata de la semilla espinosa del ”Tribulus terrestris”, una especie de maleza que crece entre la grama. En la foto las semillas parecen virus, pero son peores pues, si tienes hijos con bicicleta, constituyen una maldición: arreglar pinchazos, de la que no puedes escapar. Decía Jorge Wagensberg de las formas de la naturaleza que la esfera protege, el hexágono pavimenta, la hélice agarra, la espiral empaqueta, y la “puta” punta penetra. ¡Vaya que si penetra! Esta semilla tiene cuatro púas de hasta 1 centímetro y la maldita planta podía ser más generosa con los mamíferos ciclistas a la hora de reproducirse. Total, que estoy pensando en un Santo protector para esta epidemia del verano; sí, he decidido, siguiendo mi propio consejo, que sea San Michelín. Esto le haría feliz al bonachón Bibendum, la mascota de la compañía francesa. Para mí que las bicicletas no son para el verano.

lunes, 17 de junio de 2013

GRANDES NOTICIAS. Agaricus urinascens

Si prestan atención les presentaré a un pariente lejano, a un ser vivo, sí, pero sin derechos porque le han rebanado el tronco. El pariente convive, en este árbol de la vida, junto a mas de diez millones de especies. Se trata de un hongo (reino Fungi) del género Agaricus y de la especie urinascens que puede llegar a medir hasta 50 cm. de diámetro. Sí, como el ejemplar que sostiene Santiago Ortega Sancho. Lo encontró Dionisio (el Colorín) en Quintanilla del Agua el 11 de junio de 2013, en el término de Matalagarto, junto al punto geodésico que marca 1006 mt. de altura. (En la imagen se pueden ver las coordenadas). Este reino, el de los hongos, contiene a la clase Basidiomycetes, al orden Agaricales y a la Familia Agaricacea. Es la nomenclatura de Linneo, que suele utilizarse para clasificar a los seres vivos (aunque hoy se habla de los tres dominios de Carl R. Woese: Bacterias, Archeas y Eucariotas). En fin, que de lo que estamos hablando es del champiñón gigante o bola de nieve. Toda una ironía, guasa o socarronería castellana. ¡Para que luego digan que la naturaleza no es generosa en estas tierras adustas! Los hongos son seres pluricelulares saprófitos, es decir, se alimentan de los restos de otros seres vivos; son heterótrofos. Algunos nos son muy útiles, como las levaduras; otros producen penicilina; otros son parásitos y algunos forman simbiosis con las algas (líquenes). A lo que íbamos; le envié esta imagen a un compañero veterinario, Luis Alberto Parra Sanchez, que pasa por ser uno de los mayores expertos mundiales en el género Agaricus. Al rato me comentó cosas interesantes como que "urinascens" se refiere al olor a orín que desprende cuando envejecen las láminas (antes la especie se denominaba macrosporus (esporas elípticas de hasta 15 por 7 micras). Y que es comestible, pero me advirtió sobre su especial predilección por almacenar un metal, el Cadmio.

viernes, 8 de febrero de 2013

MEDICINA PERSONALIZADA

¡Hola, amigos! La pasada semana vi en televisión una película de ciencia ficción de 1997: "Gattaca". En ella Vicent (hijo de Dios, inválido), ¡vamos, un humano al uso!, intenta entrar en la Agencia Espacial Gattaca, una sociedad perfecta, utópica. De niño Vicent derrotó a su hermano Anton (válido, superhombre, fruto de la manipulación genética) gracias a la constancia, el esfuerzo y el sacrificio. Ocurre que el argumento me da pie a considerar cuestiones como ¿Qué es la vida? ¿Estamos determinados por la genética? o ¿somos dueños de nuestro destino? ¿Podemos influir en nuestra salud? (En la foto dos espantapájaros en la Vega ejemplifican a estos hombres válidos e inválidos. También subo una foto de J. Watson, codescubridor de la molécula de la vida). Pero hoy tengo el placer de presentar a otro científico. Se trata de Roderic Guigo Serra, del Centro de Regulación Genómica de la Universidad Pompeu Fabra, que es el único español entre 400 investigadores del Proyecto ENCODE (ENCiclopedy Of DNA Elements). Estuvo en Burgos el 17 de enero y nos contó este proyecto que trata de conocer el significado del genoma mediante técnicas computacionales –el futuro de estas investigaciones depende de la bioestadística y de la informática- y experimentales. Por el Proyecto Genoma Humano (HPG), de los años 80, conocimos la tabla periódica de la biología, en la que más de 3.000 millones de moléculas o nucleótidos (base, azúcar y ácido fosfórico) definen la vida. Aproximadamente uno de cada mil de estas moléculas (3 millones) presentan variabilidad, lo que a la postre determina que seamos seres únicos. Hasta el momento, nos dijo, se consideraba que sólo el 5-10% del ADN era funcionante (a través del ARN mensajero y sus proteinas); el resto se consideraba “junk DNA”. Con ENCODE ahora sabemos que el 62% del ADN produce ARN aunque no sintetice proteínas; éste sería el “ARN no codificante”; en él se encuentran los llamados polimorfismos, a veces de un solo nucleótido (SNP). Además, otro 20% de ADN tendría actividad “REGULADORA” a través de modificaciones epigenéticas que son como interruptores del DNA. Porque… ¿qué es lo que hace que las células de los diferentes tejidos, que tienen el mismo ADN, produzcan diferentes tipos de proteínas? Pues la respuesta está en este ADN regulador. Naturalmente, estas investigaciones tienen consecuencias en la vida humana pues las ciencias “ómicas” nos dicen que no hay un gen del destino, que hoy somos un poco más dueños de nuestra salud. Tradicionalmente distinguíamos el concepto de enfermedades de la naturaleza, genéticas, las de la tortuga Darwiniana y aquellas otras enfermedades del ambiente, de la cultura, de la liebre Lamarkiana. Pero hoy se ha diluido esta diferencia pues se ha separado la genética (Mendeliana) del diagnóstico molecular y, con ella, la llegada de la genómica y de las ciencias “ómicas”. Es verdad que por ahora los genes tienen un valor limitado para predecir, para alcanzar esa medicina predictiva y personalizada con la que se especula y se sueña. Las investigaciones buscan asociaciones (razonamiento inductivo para establecer hipótesis, es el método de las diferencias de J.S. Mill) entre la presencia de determinados polimorfismos y una enfermedad (por ejemplo, en mujeres fumadoras con cáncer y entre mujeres fumadoras sin cáncer). Pero el riesgo de estos estudios sobre medicina personalizada es que en el portador puede provocar una ansiedad paralizante o, si no eres portador, puedes sentir una falsa sensación de seguridad. Se han estudiado más de 500.000 de estos polimorfismos (SNP) asociados a 200 enfermedades y apenas predicen el 10% de padecer estas enfermedades complejas pues se desconoce su heredabilidad. Así que, por unos 80 euros y una muestra de saliva, hoy podemos conocer la condición de portador de mutaciones en algún gen o bien de variaciones o polimorfismos en el ARN no codificante que predisponen a padecer algunas de estas enfermedades y conocer el aumento de riesgo de, por ejemplo, hemocromatosis, cáncer de colon, déficit de alfa-1 antitripsina etc… También podemos conocer qué respuesta tendremos frente a drogas como el alcohol o frente a medicamentos (por ejemplo, si somos metabolizadores lentos, que ocurre en 1-3% de la población con CYP2C9, lo que sí permite una medicina predictiva o tratamientos personalizados con anticoagulantes), o bien conocer rasgos personales como color de ojos etc… La aplicación de estos conocimientos a la prevención es un reto porque podríamos conocer subgrupos de población como los portadores del gen BRCA, que predice 65% de riesgo de cáncer de mama a los 70 años, o, en otro caso, ser portador de APOE EA, que supone un riesgo de 30% de padecer Alzheimer. De aquel "Human Proyect Genome" hemos pasado al Public Health Genomics. Pero, de momento, parece que este conocimiento tiene más aplicaciones diagnósticas que predictivas.

jueves, 24 de noviembre de 2011

LYNN MARGULIS ESTUVO EN BURGOS EN 2008










En la sociedad americana existe ambivalencia respecto a los científicos y el conocimiento. En España no: directamente se ignora al científico y sufrimos aquella insidia de "todo es cuestión de opinión y la mia también cuenta". Vamos, una especie de versiones entre la intelectual Lisa Simpson y el relativista Bart Simpson.

Hoy vamos a invocar la autoridad de una científica estadounidense que acaba de fallecer:se trata de Lynn Margulis (1938-2011). Catedrática de Biología por la Universidad de Massachusetts, en 1999 fue Medalla Nacional de la Ciencia. La bióloga estuvo casada con el físico y divulgador Carl Sagan, autor de la famosa serie Cosmos.
Lynn Margulis estuvo en Burgos el 30 de octubre de 2008, en el XVIII ciclo de Divulgación Científica de Caja Burgos. Aún recuerdo la expectación de la gente aquella tarde en la Casa del Cordón lo que me obligó a seguir la conferencia en una sala anexa.

Una idea central de la biología moderna es que existe un único ancestro común a todos los seres vivos. Pues bien, Lynn Margulis es la autora y nos ha legado la teoría evolutiva de la SIMBIOSIS. Ella nos confesó que la idea original de la simbiosis ya estaba en el naturalista ruso Konstantin Mereznkvsky (1855-1921).

Y... ¿Qué es la teoría de la SIMBIOSIS?


Pues nos vino a decir aquella tarde que las bacterias eran las maquinas biológicas mas eficientes, los organismos mas variables y evolucionados. Vamos, que la evolución estaba mas en las interacciones de estos organismos que en el genoma. Su teoría nos asegura que la unión de tres bacterias procariotas primitivas, sin membrana celular (una Espiroqueta que aportaría el ADN, una Mitocondria que haría de batería y una Thermoplasma) se fusionarían en simbiosis originando una célula eucariota, de la que procederían todos los seres unicelulares y pluricelulares, hongos, plantas y animales. Lynn criticó las mutaciones como motor de la evolución.
Pero como es lícito en ciencia recurrir al escepticismo recordamos que la teoría evolutiva vigente en la actualidad es el neodarwinismo o Teoría sintética de la evolución, aquella que explica la aparición de nuevas especies mediante la selección natural, el patrimonio genético -mediante el que variaciones contínuas se explicarían por la presencia de alelos discretos-, por los cambios genéticos o "deriva" y por las mutaciones.
Qué mejor despedida de la científica que ese trasfondo tan socrático que nos dejó en la foto: "sabemos tan poco..."

lunes, 27 de diciembre de 2010

CANCEROGÉNESIS. Policías y controladores.


Hoy el post toca de una película de actualidad en España: de alarma, policías y controladores. Vaya, como la vida misma.
La teoría sintética de la evolución (genética mas selección) se acepta tanto a nivel poblacional como celular, y es vital para comprender muchos campos de la biología: enfermedades infecciosas, resistencia a drogas, enfermedades metabólicas (thrifty genotype), e incluso -y aquí está la novedad-, en otros campos de la medicina y de la salud pública como el cáncer.

En cancerogénesis también la mutación y, posteriormente, la selección, se propugnan como mecanismos cruciales que puede ser entendidos como causa necesaria y suficiente de cancer.

Así, primero serían las mutaciones (sean éstas alteraciones cromosómicas como trisomías; o génicas, como delecciones, inserciones, alteraciones de marcas de lectura de genes-Open Reading Frame- etc...) que pueden afectar o bien a las células germinales (los llamados polimorfismos, por ejemplos los del brazo corto del cromosoma 6, donde se ubica el complejo mayor de histocompatibilidad -MHC-, tan útiles en adaptación y especiación humana), o bien a las células somáticas.

Las mutaciones en las células germinales son una causa rara de cáncer (aproximadamente un 5% de los cánceres, como los hereditarios asociados a alteraciones en los genes BRCA 1 y 2, que son genes reparadores de ADN, en cáncer de colon, mama y ovario).

Por otra parte, la causa más frecuente de cáncer son mutaciones en células somáticas, producidas por ejemplo por virus oncogénicos -como los virus herpes en el Kaposi, el virus Epstein Barr en Hodking, el VIH, el papilomavirus, el virus de la Hepatitis B-; agentes químicos o tóxicos -como aflatoxinas que alteran un gen supresor de tumores como P53 originando cancer hepático; p53 que es el guardián o policía de nuestro genoma- o bien radiaciones.

Después de la mutación se producirá un clon de células con ventaja selectiva, mejor adaptados al nuevo microambiente y que resistiría por ejemplo la apoptosis celular -muerte celular programada, que es un sistema que permite que el genoma actúe de forma íntegra, un sistema que repara nuestro genoma y evita aberraciones-.

¿Qué hacen estos guardianes de nuestro genoma?

Hemos hablado de policías o guardianes de nuestro genoma que son imprescindibles pues constantemente estamos padeciendo situaciones de alarma: mutaciones. Uno de ellos es el "gen supresor de tumores" o p53, gen recesivo que actúa vigilando contantemente las aberraciones producidas eliminado células preneoplásicas y enviando a estas células a la apoptosis, o bien deteniendo el ciclo de división celular en fase G1 a S. Otros genes son los BRCA1 y 2, que actúan como "reparadores del ADN" y cuya alteración en células germinales se ha asociado a cancer de mama en mujeres jóvenes.
Así, estos guardianes vigilan, reparan y hasta moldean como diestros escultores la proporción que alcanzan los órganos de nuestro cuerpo.

¿Cómo actúan los virus oncogénicos?

Los virus son parásitos intracelulares obligados que usan la maquinaria del huesped -paradójicamente se llama así al invadido- para su supervivencia y replicación. Este hecho afectará a los mecanismos regulatorios del genoma del propio huésped. Los virus, o bien se integran en el genoma huesped activando oncogenes, como los retrovirus, o bien a traves de microrribonucleoproteinas del virus, inactivarán el sistema p53 del huesped o sus genes reparadores de ADN.

¿Qué son los miRNA?

María Tomé, una joven investigadora burgalesa, acaba de publicar una de sus primeras investigaciones sobre ellos. Están en animales (se descubrieron en Drosophila), plantas y virus. También en nuestros cromosomas -excepto en el y- pues, además de ADN, existe microRNA, con unos pocos nucleótidos no codificantes que fueron descubiertos hace menos de una década. Los microRNA pueden darnos tantos quebraderos de cabeza como los controladores aéreos, pues controlan la apoptosis, la división celular, la expresión del RNA mensajero etc.... Se dice que controlan hasta un 30% de nuestro genoma. Parece que regulan la expresión o actividad de otros genes a través de microrribonucleoproteinas (miRNPs) o de complejos silenciadores. Por ejemplo, el virus de Epstein Barr, virus DNA, tiene 5 miRNA.

sábado, 27 de noviembre de 2010

TRASNOCHAS Y MADRUGAS



El pasado jueves 25 de noviembre asistí, en el CENIEH de Burgos, a un Seminario sobre Dieta y Evolución Humana. El Dr. José María Ordovás, de la Universidad de Tufts de Boston, nos alertó sobre la epidemia de obesidad. Al parecer, uno de los muchos factores de riesgo está en la alteración de los relojes circadianos. A menos sueño, más obesidad -señaló-. Actualmente, dormimos 1,5 horas menos que hace un siglo.
Los seres vivos tenemos patrones fisiológicos rítmicos. Los mamíferos disponemos de mecanismos adaptativos a los cambios ambientales predecibles, como el día y la noche.
Es el llamado "circadian clock", unas veinte mil células situadas en el Núcleo Supraquiasmático del Hipotálamo que cuentan el tiempo. La luz del sol se encargaría de sincronizar diariamente estas células estimulando unas células de la retina con el pigmento melanopsina, que a su vez estimularían el Núcleo y, posteriormente, la Epífisis -ese tercer ojo que segrega melatonina encargada de regular nuestras funciones fisiológicas.
Pero hemos sabido que aquel refrán "a quién madruga Dios le ayuda" no deja de ser un enunciado reciente que, eso sí, se presenta como socialmente deseable. Los cronobiólogos nos dicen que se pueden definir distintos estilos de personas según interactúen con el medio. Así se propone que existen personas búho o "Trasnocha" y otras tipo alondra o "Madruga". Sin ir más lejos, en Quintanilla del Agua dos familias reciben estos apodos. Mi bisabuelo Santos Ortega y Ortega era "Trasnocha". Su hermano Bonifacio era "Madruga". De este modo, parece que mi bisabuelo conservaría más copias de ese gen "búho" que su hermano, lo que otrora significó una ventaja adaptativa de nuestros ancestros útil para vigilar el clan. Existen investigaciones que refieren que los "Trasnocha" incrementan la atención y resisten mejor la fatiga mental. Así, se señalan algunos perfiles carcaterísticos de ambos estilos. Mientras los "Madruga" tenderían al realismo, a la racionalidad, a lo tradicional y a la rigidez, los "Trasnocha" tenderían a ser mas emocionales, imaginativos, a manejar datos abstractos y simbólicos y a la creación.