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jueves, 28 de septiembre de 2017

MANUEL GALIANA, QUIJOTE DEL ARLANZA. Arte y Artesanía (Art and Crafts)

Arte o ciencia, alma o cuerpo… Un primo de mi abuelo, benedictino en Silos, el padre Timoteo, decía que la Iglesia prefiere, como es natural, el alma al cuerpo y el cielo a la tierra, pero que el Señor Soberano tenía a gala apellidarse Dios de las ciencias: Deus scientiarum Dominus est. La ciencia y el arte tienen variadas relaciones pues ambas buscan nuevas visiones de las cosas, hacer visible el mundo existente, la universalidad del pensamiento… Es lo pretendido por científicos y artistas. Y una tarde de este mes de julio, Manuel Galiana, un actor fantástico, un artista, llegó a Territorio Artlanza, en Quintanilla del Agua, acompañado de su esposa a recoger su premio Quijote del Arlanza 2017, y nos enamoró el alma. Entre morcillas, chuletas y vino, nos regaló a mi hermano Félix, al Duende de Lerma y a nuestros familiares una velada inolvidable. Me pareció un hombre feliz. También un hombre querido y que pronto había adivinado que su vida era la aventura, el placer de la interpretación, la imaginación. Vamos, que había nacido para ser artista y que el teatro lo eligió a él. Que persiguió sus sueños desde el Instituto San Isidro de Madrid y que fue Chicho quien le dio la oportunidad de poder vivir de aquellos sueños. Hablamos de cine, de Garci, de su maestro Antonio Ayora, de José Luis Coll, de monologuistas como el Brujo, de teatro y Estudio 1 (cómo no), y de escenas de matrimonio ¡Ay la televisión! Ahora tiene un teatro en Embajadores, Estudio 2, donde enseña y también sigue interpretando. En fin, que nos dijo que en Territorio Artlanza hay algo sobrenatural, un alma, y que Félix era un elegido por la divinidad a quien hay que cuidar.Arte, alma, artesanía... Una tarde para no olvidar. Gracias porque con tu visita a este humilde pueblo, a Territorio Artlanza, nos demostraste ser un gran artista y un buen hombre que merece ser nuestro embajador.

viernes, 27 de enero de 2017

LOS NÚMEROS DE LA NATURALEZA

Sí. Las matemáticas están en la naturaleza pues ofrecen muchas soluciones a cómo resolver problemas. Y, si prestas atención amigo lector, dos conceptos relacionados dan cuenta de este hecho: la sucesión de Fibonacci y los fractales. La sucesión de Fibonacci, descrita por Leonardo de Pisa en el siglo XIII, comienza en los números 0 y 1 y, a partir de éstos, cada término se va formando como la suma de los dos anteriores: 0,1,1,2,3,5,8,13,21,34,55… La división de uno de estos números entre el anterior tiende al llamado número irracional Phi –en honor a Fidias-, o número áureo, cuyo valor es 1,618… así hasta el infinito que es una expresión de la sucesión con aplicaciones en muchos ámbitos: arquitectura, arte y, entre ellos, en las configuraciones biológicas. La configuración de las ramas de los árboles, los bronquios, la espiral de los moluscos como el caracol (espiral áurea de la figura 4), el número de pétalos de las flores o la conformación de los frutos de los girasoles o de las piñas utilizan esta mágica sucesión. Y es apasionante pensar que muchos de los colores y de las formas con los que se viste este proceso biológico, nuestro mundo, ese que inspira a poetas y pintores, responde a esta sucesión matemática. La naturaleza ha encontrado soluciones a los problemas a través de la selección natural: la esfera protege, la hélice agarra, el hexágono pavimenta, la espiral empaqueta, la parábola emite, las ondas transportan, la punta penetra y los fractales colonizan, ocupan… Muchas formas de la naturaleza se explican por los fractales, patrones de la naturaleza que siguen la sucesión de Fibonacci, un concepto definido en 1958 por Benoit Mandelbrot como superficies finitas que contienen perímetros infinitos (la rama de un árbol, el árbol bronquial, un copo de nieve, el sistema capilar...) La realidad es caótica, como la costa, las nubes, un ciclón… y la geometría euclidea no permite representar esa realidad cosa que consiguen los fractales construidos mediante sistemas de funciones iteradas aplicando el principio de autosemejanza donde una parte de la figura guarda semejanza con la figura completa. Esto se puede observar en la figura 3, en el triángulo de Sierpinski. En la figura 4 vemos un bosquejo de cómo se construye la espiral áurica siguiendo la sucesión de Fibonacci. Esta espiral siguen los halcones cuando se lanzan a la caza ocupando el mayor campo visual; también los ciclones o la conformación de las galaxias… En fin, en el mundo real no existen los fractales como tampoco existen la esfera o la línea recta. Pero la esfera es un privilegio que utiliza la naturaleza para proteger y para constituirse como la superficie más pequeña que encierra mas volumen. Pero son estos modelos ideales como los fractales quienes mejor explican las formas de la naturaleza que sigue una dinámica no lineal. Es así como la piña o el girasol conforma sus frutos, siguiendo el tránsito descrito por la circunferencia áurica. Esta circunferencia se construye con la proporción áurea, es decir, 0.618 * 360º = 222,5º. La parte restante de la circunferencia quedará en 137,5º. Las pipas de girasol se irán colocando siguiendo éstos ángulos desde adentro hacia afuera, siempre a 137,5º del último elemento formado, con la peculiaridad de que nunca se repite posición ni se llega al origen. Así en la espiral de una torta de girasol apreciaremos 34 líneas espirales que giran a derecha y 21 a izquierda. Y si el apasionado lector sigue con atención esta disertación caerá en la cuenta de que los brotes y las hojas de un árbol se colocan siguiendo fractales, es decir, copiando piezas más pequeñas que el original con una proporción áurea (1/Phi). De esta forma las ramas no se tocarán y ocuparán el máximo volumen en la mínima superficie. Además, el grosor de una rama de un árbol equivaldrá a 1,618 tomando como unidad la rama superior. En fin, amigos, estamos tratando de la belleza de los números o mejor dicho de los números de la belleza o belleza mágica pues ahí están los tres pétalos de los lirios, los cinco de las petunias, ocho de las peonías, o los trece de la hierba de Santiago o las caléndulas, los veintiuno de la flor de la achicoria o los treinta y cuatro de muchas margaritas. Así que con este lenguaje del universo nos acercamos a la belleza. Números que en botánica siguen la Ley de Ludwig. Amigos de esta aventura que es la vida: temo que esta crónica de hoy, este “post” acabará con esa visión romántica de la naturaleza, de las nubes, de las flores… y ya no la veremos con los mismos ojos que antes. Y de la misma forma que el poeta romántico inglés John Keats dijera que Newton había destruido la poesía del arco iris ahora vemos cómo los fractales han desvelado muchos de los enigmas de la naturaleza que sin dudas nos adentrarán en nuevos desafíos. Se hace más necesario que nunca enseñar a los niños la belleza, la belleza del conocimiento, la belleza de los números para que comprendan la naturaleza.

martes, 26 de abril de 2016

¿QUÉ HARÍA HOY DON QUIJOTE CON LOS MOLINOS?

¡Subirse! Porque… - ¿Ves allí? - amigo Sancho-. Pienso asaltar aquellas pantagruélicas aspas que campean en el horizonte y bracean aventando aspavientos y espantando las sombras caliginosas de la ignorancia. Y bien parece que me inquieren y me avisan de que, a lomos de ellas, bien podríamos caminar y aventurarnos a hombros de gigantes. - ¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza. - ¡Sí, amigo! La ciencia, una empresa de la que Chéjov dijo que había más amor al hombre en el látigo de estos gigantes -la electricidad, en dar luz a las gentes, en explicar el mundo-, que en la castidad que pregonan aquellos dos bultos negros, que parecen dos cuervos croajando. - Mire, vuestra merced, que son dos monjes observantes de Santo Domingo de Silos, que fue lucero de gran luz y amante de las letras, pues como caballero no ignora -y yo lo aprendí en "Wikipedia"- que un claustro sin librería pareciese a un castillo sin armería. Presto se dispuso Don Quijote a poner en efecto sus pensamientos –que eran ligeros como el viento- con los que llenar su hacienda y olla, y se los llevó a un "e-book", o a un “blog”. Vamos, a una bitácora –amigo Sancho-, que es así cómo ahora se llaman los libros. Y ya no son los censores quienes los castigan con la pena del fuego. Son los lectores, o los “referee”, en los pocos de los críticos. Porque si el vulgo los tiene por gusto y los lee por buenos, mejor se gana de comer con los muchos - con el "pop", con lo “kitch”-, que con la opinión de cuatro discretos que los entienden. ¡Ah! Y ya no se queman, sino se descargan, se borran o se desinfectan. ¡Acuérdate de los diez mandamientos, amigo Sancho! Porque hoy del mucho escribir y poco leer a las gentes se les ha secado el cerebro, perturbado el juicio y están más solos que nunca -proseguía sermoneando-. Se comunican con tuits, con tomaduras de pelo, pero pocos saben que las golondrinas trisan o minuran, o que los halcones plipian, o que la lechuza de Minerva cutubía… - ¡Ay, el saber! - amigo Sancho. ¿Sabes que tu rucio magila o rebuzna, o que los cabrones mitan? –inquiría-. Y no basta en estos tiempos con ser literato, o guerrear contra los moros, pues ya no hay Bestiario de Don Juan de Austria sin científicos naturalistas o idealistas como no hay arroyo sin manantial, pues al final de nuestros días todo el amor estará puesto en el conocimiento. Y así, fatigado de estos pensamientos, cavilando, se fue nuestro Quijote a la academia de forofos, digo al bar. Allí verá a otro gigante que también gira, que rueda: el balón, la superficie más pequeña que encierra más sueños. Y aunque Borges diría que el fútbol es una aventura intelectual de estólidos, no hay otra universidad popular como la cantina para licenciarse en estos menesteres… El rector de aquel templo del saber era Evaristo, un socarrón merengue que lo regentaba con su hermana, Severina. Evaristo, el oficiante, decía que la mujer hasta los 16 era agua destilada, a los 25 “champagne”, a los 35 licor, y de 40 a 100 aceite de ricino. . ¡De gasoil es mi esposa, mi linda caleña! Es lenteja, como una caracola, pero con ella me enamoré de la Física y aprendí, definitivamente, que el tiempo es algo relativo –replicó alguien que devoraba el partido con los ojos, como jugándose la vida. -¡Mira, James, de tu país! –Otro colombiano, dijo Evaristo balanceándose por la barra-.De repente se detuvo y comenzó a batir los dedos por el mostrador, como tecleando un piano. Parecía ansioso por el resultado. Balbució algo: -¡Emeterio, tú tienes la culpa! Emeterio era un viejo que siempre sonreía con los ojos entornados y las manos en los bolsillos. ¡Cabrón! –Le espetó. Llegó el cojo en una moto. Alguien dijo: - ¡Ya viene el Feo! ¡Calienta, que vas a salir! –Le saludaron. Epi y su hermano se detuvieron en la puerta del bar y levantaron la mano. Si no les saludo no se van –apuntó Evaristo. A un fumador compulsivo le sonó un Nokia. “¿Digi?” –respondió con sorna increpando a los espectadores. - ¡Goooool, gooool de Cristiano! – sifló la televisión como una sierpe. ¡Fútbol digital, amigo Sancho! Porque el fútbol es un milagro, como la literatura. Es el espejo del mundo que nos transporta al territorio de la infancia. Y para terminar llegó el pitido final, el acabamiento del embeleco: mientras la cabeza me da vueltas y bailan las sensaciones, edito este cuento que, a buen seguro, tendrá entretenidos a desocupados lectores. VALE

martes, 2 de diciembre de 2014

BURGOS CON EÑE

El pasado domingo 23 de noviembre recaló el festival eñe en Burgos, la ciudad del frío, apelativo ganado con absoluto merecimiento pues la acogida al evento anduvo lejos del entusiasmo: apenas una veintena de espectadores asistimos al Instituto de la Lengua a escuchar a Agustín Fernandez Mallo, el autor del proyecto nocilla, de la post-poesía, del realismo complejo. Y como la literatura es mi amante –decía Chéjov- aquella tarde sacrifiqué el fútbol (al tiempo jugaba el Real Madrid) para conocer esa conexión que el autor explora entre arte y ciencia, la empresa cultural mas importante de la humanidad. Un escritor popular que sitúa en el mismo nivel la cultura de élite que la de masas -en literatura, como en el ejército, todos los rangos son importantes-. Nos confesó que la estructura de su narrativa no es lineal, sino en redes, fragmentada, como el mundo de hoy, complejo. La red, lo urbano, la publicidad, la modernidad se impone a la tradición. Piensa en la nueva realidad desde otra perspectiva, desde un territorio fronterizo. Aunque él -su obra- transforma la realidad desde esa nueva perspectiva, reconoce que escribe sin pensar en los lectores. En fin, un autor que se adentra en el llamado humanismo tecnológico, en una tercera cultura, aunque se muestra contradictorio cuando dice que cuando escribe -su obra, su poesía-, no piensa en los lectores. Y me temo que quien no sabe dónde va casi nunca llega donde quería ir. La religión esta para creer en lo que no se ve y el arte, la literatura, para imaginar la realidad y, en muchas ocasiones, para evadirse de ella . Ciencia y arte juntos, sí, pero yo me quedo con que es más la ciencia que la nocilla quien ha endulzado la vida de las gentes. Vivimos un nuevo realismo –complejo, dice AFM- aunque somos la misma historia contada desde otra perspectiva.

domingo, 28 de septiembre de 2014

UN RELOJ DE SOL DE TRES CARAS

Le dije a uno de mis mejores amigos, Javier Santamaría, que el reloj mas preciso era aquel que estaba parado pues da dos veces al día la hora exacta. En fin, esta ironía era de Lewis Carroll en su “matemática demente”- Claro, que la precisión no significaba que fuera exacto pues un reloj parado no vale para saber la hora y es mas importante la validez que la precisión. Así que manos a la obra. Javi, que siempre ha sido un tipo ingenioso, con capacidad inventiva, curioso y paciente – no he conocido a nadie como él y mi primo Luis para escrutar la naturaleza- se puso manos a la obra y se decidió a construir un reloj de sol; bueno, tres relojes de sol en la misma piedra: uno horizontal y dos verticales, con declinación -me dijo-. No necesita pilas, ni cuerda, y la precisión es en torno a un minuto. Esta aventura le ha dado mas de un dolor de cabeza pero hoy está orgulloso de haberse devanado los sesos, de haber arrancado esos secretos desconocidos a la naturaleza. ¿Y por qué tres le dije? ¿Acaso dudas de la validez? Caes- le dije- en aquella falacia del pregonero, aquel que compraba tres periódicos iguales para ver si era verdad lo que decían. Pero a Javi le estimulan los retos y empezó contándome cómo calculó el meridiano del lugar, sobre la necesidad de ajustar el reloj a la longitud de 3 grados oeste donde está situado Quintanilla del Agua y que supone mas de 12 minutos de retraso respecto de nuestra referencia, el Meridiano de Greenwich. El gnomon, que apunta al polo celestial, está dirigido al norte y su inclinación depende de la latitud del lugar (42 grados N en Quintanilla); En fin, que para tener esa precisión de un minuto se necesita de la ecuación del tiempo pues la tierra gira, en primavera y otoño, a una velocidad de 23h. 56´23´´ mientras que en verano e invierno gira una vuelta en 23h. 55´43´´. También me dijo que me pasaría los ángulos entre las marcas de las horas para que me construyera mi propio reloj porque si estuviésemos en el Ecuador cada hora comprendería 15 grados pero estamos a 42 grados de latitud. Meritorio el esfuerzo que ha hecho mi amigo Javi por esa aventura del saber. Hoy existen aplicaciones como http://sundial.damia.net en la que se puede elegir el tipo de reloj de sol, te lleva a Google maps para localizar el lugar y la declinación de tu pared y le das a imprimir. Conociendo a Javi me temo que no se conforme con este reloj de tres caras y ande dándole vueltas al reloj analemático ,construido en el suelo con el gnomon vertical del propio cuerpo, por lo que deberá construir ahora no uno sino doce relojes, uno para cada mes del año.

jueves, 6 de marzo de 2014

HER. ¿Pueden pensar las máquinas?



Si prestas atención te contaré si los hombres podemos enamorarnos de mujeres mecánicas, o las mujeres de androides. Ya sabemos que somos diferentes, afortunadamente, pues en lo que debemos ser iguales es en derechos, no en lo biológico. ¿Nos enamoraríamos de un software dulce y blando, o de un hardware macizo al que tocar?

Esta idea, la de enamorarse de un software, acaba de estrenarse en el cine con la película “Her”. Otra idea, no tan romántica, de mujer como robot (bot) maligno ya fue llevada a la gran pantalla por Fritz Lang en Metrópolis. Pero se dice que los hombres somos de Marte –el dios de la guerra en la mitología romana, que recordamos cada año con el canto de las marzas-, y las mujeres de Venus. Así que desconozco si la respuesta es diferente en ambos sexos.

En realidad a lo que aludimos y de lo que estamos hablando es de Pigmalión, aquél mito del artista quien, imposibilitado de encontrar la mujer perfecta, se enamora de su propia escultura. 

La primera experiencia en ver cualidades humanas en las máquinas fue con ELIZA, un programa con voz femenina que simulaba a una psicoterapeuta y que fue creado por Weizenbaum en 1966. Y en la actualidad disfrutamos de la exitosa serie The Big Bang Theory donde podemos ver a Rajesh ligando con “Siri”, la voz de su computador Apple. 

Lo cierto es que Theodore (Her), un escritor que se acaba de separar, se rinde a los encantos de Samantha, el dulce sistema operativo de su ordenador que le cautiva con la voz seductora de Scarlett Johansson en la versión original. En las postrimerías del film Theodore, celoso, le dice a Samantha lo que cualquier “humano” le diría a una mujer, “o eres mía o no eres mía”; a esto Samantha le responde: “soy tuya y no soy tuya” pues le terminó confesando que mantenía relaciones con 681 hombres a la vez. 

Fue Alan Turing (1912-1954), aquél que descifró el código ENIGMA de los nazis, a quien se le atribuye este otro enigma ¿Pueden pensar las máquinas? ¿Es la mente un computador? Este fue el título de una conferencia impartida en la Universidad de Burgos por el Catedrático de Filosofía Dr. Pedro Chacón. Vino a decir que autores como Putman y Fodor defendieron tesis funcionalistas o computacionales de la mente. Vamos, que actuaría como un software ejecutando funciones independientemente de si el hardware era un cuerpo humano o baquelita. Defendían que los seres racionales eran quienes compartían ese software. Pero… ¿Qué pasaba con las sensaciones, las percepciones, los sentimientos, la consciencia (sentir que existes, sentir la realidad de uno y de los otros, “tener conocimiento de…”). Otros autores como Jhon Searle nos hablan de la naturaleza de los estados mentales para decirnos que lo que necesitamos es SEMÁNTICA, significados y no sintaxis. El software (la máquina) emularía la mente pero no superaría el dualismo cartesiano (mente-cuerpo) por muy rápido que fuera. En fin, que Samantha no sería una mujer por muy capaz de ligar con 681 hombres a la vez.

sábado, 15 de febrero de 2014

AMOR, CIENCIA Y CULTURA








Lo confieso: he celebrado el día de los enamorados.
Sí, como un friki. Impelido por esa necesidad de enseñar cultura científica, de dar luz a las gentes, de explicar el mundo. Porque de amor se trata y no fue San Valentín quien lo dijo, sino Einstein: "al principio todo el conocimiento está puesto en el amor; después, todo el amor está puesto en el conocimiento". También lo dijo Anton Chéjov, quien aseguró que había mas amor al hombre en la electricidad que en la castidad. Así que nuestro día de los enamorados tiene como referente a Minerva, la diosa romana de las ciencias y las artes. Hija de Júpiter es la diosa del conocimiento y de la virtud. La podemos ver en un cuadro de Ignaz Stern (1679-1748) que recién visitó Burgos para posarse en la Casa del Cordón. En el cuadro la diosa posa con las musas de la pintura, la escultura y la arquitectura.
La ciencia es ese camino humilde que nos conduce a una vida mas amable. Pero son los científicos quienes han despertado el interés de la sociedad por esa gran empresa cultural de la humanidad.

Y tengo que hacer otra confesión: que no hay cultura, ni científica ni de la otra; y ya saben que sin ciencia no hay futuro... Si no creen lo que les digo lean lo que me sucedió el pasado domingo. Dos jóvenes turistas me abordaron en el edificio de correos de Burgos con una guía entre las manos. Justo en ese momento se celebraba el cross de San Lesmes y desfilaba ante nosotros un hormiguero colorido de abnegados corredores ahogados en un lago de silencio, roto tan solo por el volteo de zancadas jadeantes. Mi mente estaba disputando la carrera cuando, de sopetón...
- Señor, señor ¿El Mio Cid? - me inquirieron. - ¿Un restaurante? - interpelé
- No, no. Nos han dicho que es interesante ver en Burgos la escultura del Mio Cid.
- Pero... el Mio Cid es un poema y no está en Burgos -exclamé, afanado en dar luz a las gentes-. Me imagino que lo que queréis ver es la estatua del Cid. Allá está, al otro lado del puente. ¿La véis?
Ya puesto en la tarea de ayudar a las gentes a tomar decisiones informadas les sugerí que no dejaran de visitar a otro héroe burgalés, Miguelón -no el ciclista, precisé-, que vivía en una casa de grandes cristaleras que tenían al otro lado de la calle.
Y hablando de héroes; el joven químico Luis Moreno, de la Universidad Complutense de Madrid, visitó el pasado jueves la Universidad de Burgos empeñado en esta misma empresa de divulgar la ciencia. Discípulo de Bernardo Herradón es autor del blog "ehfdquimica". Nos vino a decir que un científico es un apasionado con tres misiones: investigar(desarrollo), enseñar y divulgar (d al cubo). Que lo primero es saber y, después, saber enseñar. Un aviso para aquellos con quienes debemos colaborar: periodistas y pedagogos.

lunes, 12 de agosto de 2013

FÉLIX YÁÑEZ: UN QUIJOTE DEL ARLANZA

La cultura es hoy en día una idea fuerza del Estado, una teología secularizada, como una gracia sobre "nature"; y es más importante que el dinero, pues da votos. De ahí el dirigismo cultural, que lo hay siempre que existe financiación a pesar de que se revista de aquello de la cultura popular. En paises de nuestro entorno la industria cultural emplea a mas trabajadores que el sector del automóvil. Pero la verdadera cultura popular, aquella sin financiación, es la de soñadores como mi hermano Félix. ¡Qué voy a decir yo! Personas que aspiran a realizar su ensueño, a construir su quimera, a materializar sus ideas. Este es el verdadero Quijotismo de la cultura, esa figura moral universalmente admirada. Félix Yáñez se ha convertido, por derecho propio, en el Quijote del Arlanza; sí, con sus ojos soñadores, con su mente serena y su desbordante fantasía plástica. Dios, el dramaturgo del Mundo, encomendó a Félix el papel de creador y le entregó el don de la fantasía. Y por eso deviene en demiurgo hacedor y crea el "territorio Artlanza". Y este verano ha convocado el "I festival nacional de teatro de cámara territorio Artlanza" que acaba de concluir con éxito de público y de crítica, a juzgar por las lágrimas sentidas de los actores y por los aplausos de un público entregado que agradecía las interpretaciones sinceras de los actores, de estos héroes que únicamente por amor al arte llegaron a Quintanilla del Agua y se auparon al proscenio del corral de comedias Felipe Segundo. Y como colofón al festival ha instituido el I premio "Quijote del Arlanza" para personas que ameritan valores culturales en diferentes campos. Desocupado lector, como quiera que Félix deseaba que este premio fuese el mas hermoso, gallardo y discreto que pudiera imaginarse, ayudado en esta ocasión por su escudero Luis Miguel Orcajo, el Duende de Lerma, han decidido, siguiendo su propio consejo, que el premio recayera en una persona vinculada y querida en estas tierras y en el mundo del teatro: sea pues Don Ernesto Pérez Calvo el elegido. ¡Que Dios le dé salud y a nosotros no nos olvide! Y una última cosa digna de ser contada: al territorio Artlanza no vienen turistas, vienen viajeros. Sí, cientos, miles de viajeros que llegan como ascetas a encontrar el verdadero sentido de la cultura, el de la eternidad, el de viajar al encuentro de nosotros mismos.

martes, 28 de mayo de 2013

TRATADO DE MELANCOLÍA URBANA

Y Seguimos con la poesía -aunque ya dijimos que corren tiempos mas propicios a la tragedia-. Si prestan atención les contaré cómo presenté este viernes 24 de mayo, en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos, la última obra poética de un compañero médico, el pediatra Carlos de las Heras Santos. Gracias a todos Uds. Por su presencia y gracias al editor de "Gran Vía", Eduardo Munguía, por la consideración que ha tenido al contar conmigo en este acto en el que Carlos de las Heras nos presenta su nueva creación “Tratado de melancolía urbana”. Suelo decir aquello de Félix de Azúa, que a los artistas solo alaban los amigos y familiares. Pero yo esta tarde quiero decir que presumo de ser colega y amigo de Carlos de las Heras, de este médico escritor o escritor médico entusiasta, vital, apasionado, y que me llena de orgullo, que es un privilegio, poder glosar la aventura poética, de hacer un juicio estético de la obra de un autor como Carlos que transita hacia ese territorio de la imaginación, de la memoria, de la infancia, hacia el pasillo verde de la infancia –nos dice en su poema “El Espejo”. Porque… ¿Hacia qué otro lugar, si no, iba a mirar un pediatra? Él, que goza del privilegio de tener dos infancias: la suya y la que vive con su profesión. Y ya que disfruto de este inmerecido privilegio, este diletante crítico literario que les habla ha pensado que la intervención debía girar en torno a dos ideas: una, la expresión, otra, el contenido –ambas muy unidas en el caso de la poesía. Respecto de la expresión, del género lírico, destacar el vínculo, el lazo íntimo, la comunión que existe entre poesía y medicina, entre literatura y ciencia y, sobre el contenido destacar el efecto que la poética de Carlos de las Heras tiene en los lectores, el protagonismo de los lectores. Unos lectores que impregnados por su poética, de sus ideas y actitudes, sienten el desasosiego. Temas con los, estoy seguro, muchos de nosotros nos vamos a identificar. Con “Tratado de melancolía urbana” Carlos da un giro eficaz a su temática. De una poesía bucólica de su última obra “Los Cabreros” (poemas que añoran su Arcadia cacereña en Santa Cruz de Paniagua) da paso a una poesía desarraigada, mas social, igualmente humana, en la que primero nos describe la realidad incierta y nos invita a la reflexión para, después, seducirnos, persuadirnos a vivir esa aventura poética que consiste en cambiar el mundo con palabras porque sabe que éstas son el camino hacia la libertad. Y volviendo a la idea central de esta intervención, nos preguntamos o le preguntamos a Carlos: ¿Por qué un médico poeta nos regala estos poemas? ¿Por qué siente esta necesidad de la poesía? -¿Acaso por su interés por todo lo humano? -¿Acaso por la intensidad de sus experiencias vitales en su quehacer diario tratando con el sufrimiento, el dolor, la soledad… -temas de la literatura universal-, en fin, temas que tocan los momentos más vulnerables de la vida? -¿Acaso, nos preguntamos, ha elegido el lenguaje, el mundo de la fantasía, como catarsis, como refugio en estos tiempos de incertidumbres, de desasosiego, de desarraigo, sin fronteras, sin límites? - ¡Carlos, cuéntanos si es así! Si la medicina es tu raíz, tu cuerpo y la poesía tus alas, tu alma; si la medicina es tu esposa y la poesía tu amante –parafraseando a Chéjov-. La ciencia y la medicina nos explica el mundo real con palabras pero tus palabras, tu poesía dirige una mirada profunda a comprender esa realidad. ¿Cómo es la poesía de este “Tratado de la Melancolía”, de Carlos de las Heras? Ya decía Roland Barthes que no importaban las intenciones del autor para interpretar un texto pues la poesía captura esas verdades universales de la condición humana. En efecto, la poesía es el espejo donde se refleja el hombre. Se desvanece el autor y aparece el lector: ¡Veréis como os identificáis en estos poemas de Carlos de las Heras! Poemas sin florituras, imaginativos y potentes, que diseccionan lo cotidiano: la compleja realidad humana. -Son poemas químicos pues nos inundan de dopamina, ya sabéis, esa droga del enamoramiento que nos conmueve como en “Elegía del somier”, aliado de la noche, para el amor, el sueño y el descanso…-nos dice- que se achatarra y que, ya viejo ruidoso, acaba desterrado como cerca. O en ese otro “Pretérito Perfecto”, ese tiempo claro y blanco de la infancia, de los recuerdos de una mesa cubierta de un hule con mapa… o en esa veta pasional, instintiva y erótica de los poemas en los que se refiere a la anatomía y a la fisiología: “Colinas blandas” y “Mi compra semanal”. Después llega el plato fuerte, Tras el Saqueo. Es el lema con el que nos explica el contenido de la obra. -En “Fauna urbana” Carlos escarba con la imaginación –nos dice- esculpe con palabras, esa imagen del metro de Madrid con las gentes ajetreadas como “arenques en una caja cilíndrica”. -Dos poemas nos hablan del dolor del tránsito, de las encrucijadas de la vida: de la hostilidad de lo desconocido en “Primera guardería” y de esa tangente que toca la curva de la vida, que te hunde en “Cáncer de colon” (donde apela a la geometría y parece tomarse una licencia post-poética, a lo Agustín Fernández Mallo). En “Tráfico periférico” el gato bufa y corre como único testigo de la violencia de las drogas. Como veis: amor, vejez, erotismo, soledad, estrés, drogas… es la naturaleza humana, nuestra condición. “Es la vida humana…” –parece que nos dice a modo de eslogan. Al final del poemario Carlos nos redime con un poema a modo de Epifanía, de revelación, luminoso y esperanzador: “Será otra vez la Luz”. La poesía como motor de los sueños sin los que no se puede vivir. Cambiemos el mundo –nos dice- hacia un tiempo nuevo en el que otra vez será la luz entre nosotros. Y se despide mostrándonos el fogón donde se han cocinado estos poemas: la cocina está en los domingos de Miranda de Ebro. Y termino con ese poema que hará feliz a Danto: “Definición de arte”. Arte es aquello que un artista decide que lo sea. Carlos de las Heras ha creado esta lírica comprometida que quiere nutrir y alimentar nuestros cuerpos y almas. Gracias por cocinarnos este libro: poesía como elevada filosofía. Una cocina Aristotélica.

miércoles, 4 de julio de 2012

EL AZAR EN EL TEATRO DEL MUNDO Y EL VEREDICTO DAUBERT



“Un Hombre de Suerte”. En realidad el pasado sábado 23 de junio fue una noche de suerte para todos los que vimos la representación teatral pues tuvimos el privilegio de contar con la presencia del autor de la obra: José Luis Alonso de Santos. Fue una magnífica representación a cargo de Luis Miguel Orcajo (El Duende de Lerma) en el corral de comedias Felipe-Segundo, ese original espacio escénico que ha construido mi hermano Félix en Quintanilla del Agua (foto recuerdo). Una tragicomedia que protagonizara Juan Luis Galiardo, a quien se rindió un sentido homenaje pues -coincidencias de la vida- había fallecido un día antes. El enigma de la vida, en este teatro del mundo, se escapa a la razón –nos venía a decir el autor.

Pero la obra me recordó la naturaleza irreductible probabilística de nuestras vidas. Ocurre que la gente da mucha importancia a las coincidencias y poca a las evidencias estadísticas – nos dice John Allen Paulus en “Un hombre anumérico”. ¿Saben ustedes que tan solo hacen falta 23 personas reunidas para que exista una probabilidad del 50% de que dos de ellas coincidan en la fecha de cumpleaños? (365*364…*342 / 365 elevado a 23= 0.5).

Y tras esta digresión hablaremos de evidencias y de buena ciencia pues son la incertidumbre y la variabilidad características inherentes a la clínica, a la epidemiología y a la ciencia en general. Por ello es absurda la exigencia del riesgo cero.

Pero… ¿Cómo evalúan los jueces las pruebas científicas? ¿Qué es buena ciencia para el derecho? ¿Qué es el veredicto o la doctrina Daubert?
Pues es un canon de buena ciencia establecido por el Tribunal Supremo Federal de los EEUU en 1993. Consiste en la consideración, por parte de los tribunales, de asociaciones causales a partir del riesgo relativo 2, es decir, de un incremento del 50% de la probabilidad de ocurrencia de un suceso. ¿De dónde sale este incremento del 50%? Pues si entendemos el riego nulo o neutro, de una “odds” por ejemplo o de un riesgo relativo como de valor 1, un incremento de una unidad en una “odds” significará un incremento del 50% ya que Odss = probabilidad / (1 – probabilidad) y, a su vez, Probabilidad = Odss / (Odss + 1); en este caso P= 1/(1+1)= 0.5.

jueves, 19 de abril de 2012

BELLEZA Y CREATIVIDAD EN EL ARLANZA. EL ARAGONITO





El pasado domingo 15 de abril visité junto a mis hijos las formaciones rocosas que están junto a la “Laguna”, en la carretera de Tordueles, un bello rincón entre sabinas y viñas que solía frecuentar por Navidad - para adornar el Belén con musgo y piedras-. Esta vez fuimos a buscar las piedras preciosas que cuelgan de aquellas oquedades (dejo unas fotos de la mucosa de la boca y el diente) que, como cuévanos, miran al río. Y es verdad que las rocas parecen dientes refulgentes que lucen entre las fauces pues, en realidad, estas joyas son verdaderos esmaltes de carbonato cálcico (CaCO3). Las cuevas a veces se visten de domingo y lucen aragonito, otras se visten de diario y lucen calcita. El nombre de aragonito procede de Molina de Aragón (Guadalajara) y los mineros lo llamaban la "flor de hierro". Pero esta mucosa de calcio –espeleotemas- ha sido esculpida por el agua dejando señales acuñadas en rocas y relieves que nos permiten comprender la belleza y los caprichos de las formas. El agua de lluvia se carga de anhídrido carbónico (CO2) y disuelve la roca caliza agrandando estas fisuras y oquedades.

En Quintanilla del Agua existen fósiles marinos desde el periodo Triásico (200 millones de años), después de la escisión del unico Continente Pangea, pero será desde el Cretácico - entre 145 y 65 millones de años, cuando los dinosaurios- cuando el agua esculpa nuestra historia en el valle (el material para construir las ermitas, los escudos y los capiteles). Aunque no es unicamente la geología quien crea la belleza. O quizá si pues la máxima expresión de la creatividad en la naturaleza está encarnada en el hombre. Así, es la geología –como intuyó Charles Lyell influyendo en las ideas de Darwin - el cambio en el medio, quien obliga a cambiar y evolucionar a los seres vivos. Y es ahora cuando el hombre exhibe la creatividad como herramienta de conocimiento para explorar y esculpir nuevos horizontes.

El hombre posee esa capacidad simbólica (el lenguaje, el arte, el rito…), la capacidad tecnológica (fabrica herramientas), la capacidad de aprender y la conciencia individual y social. Y aunque los animales también poseen capacidad simbólica (se comunican por sonidos, cánticos, se adornan…), y, asimismo, fabrican herramientas (chimpancés cazan termitas con palos y el Corvus moneduloides en Oceanía dobla alambres para procurarse alimento entre las grietas) e incluso aprenden, es la creatividad paradigma del hombre.
Hasta el s.XIX el arte significó “técnica”, artesanía, mas vinculada a la estética, a la contemplación de los cánones de belleza, de lo sublime. No será hasta las vanguardias cuando el artista adquiera la capacidad de innovar, de crear, de participar activamente en la creación de una nueva imagen del mundo que nos rodea. Hoy se habla de las bases biológicas de esa capacidad que saca partido al funcionamiento de nuestro sistema visual.

¿Qué necesita el hombre para usar la creatividad como forma de conocimiento?
Pues motivación, persevarancia, flexibilidad mental (tener siempre abiertos los problemas esperando la inspiración que los anglosajones dicen llega con las tres “b” (bed, bath and bus) –en la cama, en el baño y en elos viajes- y mediante el pensamiento analógico –percibir igual lo diferente- Este tipo de pensamiento es muy útil para la divulgación porque ¿Qué mejor manera de explicar el átomo que con el sistema solar? ¿Y el ADN como molécula en forma de escalera de caracol y pasamanos de azúcar?

lunes, 26 de marzo de 2012

RELIGIÓN Y CIENCIA




Piadoso lector:
Aquí estoy, de nuevo, hablando sin ser interrumpido. Si me prestas atención, te contaré…
Que ya es primavera, que mi hija se encuentra entusiasmada preparando el viaje de estudios camino de Roma y que me dispongo a escribirte una nueva carta.
Esta vez opinaré para mejorar la percepción social de la ciencia aunque, muchas veces, lo que interesa a las personas son más las informaciones mediáticas que las sesudas reflexiones, sean éstas sobre la salud, la naturaleza o el tiempo.

Los avances científicos conllevan exigencias éticas, nuevos retos que nos obligan a comunicar dichos descubrimientos a la sociedad, a un ciudadano que exige una explicación de las cosas (en medicina está el “power patient”, el poder del paciente). Además, dicha información ha de ser transmitida con confianza, veracidad y transparencia. Pero… ¿qué verdad?

El pasado fin de semana leía, en el Diario de Burgos, una entrevista al Obispo Burgalés de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Ilmo. Sr. D. Raúl Berzosa, en la que manifestaba que ciencia y religión no eran excluyentes. Y estoy de acuerdo con este enunciado del humilde vigilante. Y digo humilde porque su jurisdicción apenas alcanza las 35.000 almas; y vigilante, por el cargo –aunque no puedo disimular una sonrisa cuando pienso en mi colega, el epidemiólogo de Soria, también vigilante, cuando le espetamos que goza del privilegio o bula de poder prescindir de las tasas ya que su jurisdicción para la vigilancia epidemiológica apenas alcanza las 100.000 almas.

Existen coincidencias entre religión y ciencia. La humildad es un bien en la religión, pero tanto más lo es en la ciencia donde la duda es la que nos ayuda a avanzar. La ciencia nunca da nada por definitivo y ahí radica, precisamente, el secreto de su éxito. Otra coincidencia es que ambas, ciencia y religión, hoy se ven perseguidas por defender argumentos universales y globalizados. Así que nos dice el Sr. Obispo que ciencia y religión son complementarias y compañeras de viaje en el misterio de la vida (como las golondrinas que ilustran el post). Compañeras sí, en buscar la verdad, pero ambas siguen un camino (método) distinto y aquí radica la principal diferencia.

También me llamó la atención su propuesta filosófica por la que jerarquiza al hombre según su nivel de pasiones: el erotismo –la más baja-; el poder político, después; luego la ciencia; más tarde el arte y, por último, el misticismo –la pasión suprema, nos dice. Pero yo preferiría aquella otra taxonomía que nos ayuda a entender las cosas. Una visión de Einstein sobre el amor y el conocimiento: “al principio todo el conocimiento está puesto en el amor; después, todo el amor está puesto en el conocimiento”. O bien, parafraseando a Chéjov, aquello de “hay más amor al hombre en la electricidad que en la castidad”.
Vamos, que la vida del hombre más que medirla según un “índice de pasión” o “un “indicador de amor”, merece tratarse como una variable sintética en función de otras, como puede ser el camino o el método de adquirir conocimiento, que, como dice el obispo, no tiene por qué acercarnos ni alejarnos de Dios.

La religión se convierte, así, en una forma honrada de adquirir conocimiento y quienes se han entregado a la alabanza de Dios con sus virtudes han contribuido, también, al progreso común. Pero la religión sigue otros métodos en su búsqueda de la verdad, sigue otro camino como es el dogma y la autoridad.

También busca la verdad el arte –ese imaginar la realidad- que es fuente de inspiración para todos nosotros ya se trate de simplemente hacer bien las cosas, o de imitar a la naturaleza (realismo). Si queremos representar un mundo de soledad, de aislamiento, de angustia… ahí tenemos a Hopper, a Hitchcock, a los expresionistas.

Ciertamente, aunque siguen caminos diferentes, no son incompatibles ciencia y religión, bien sea la creencia en un Dios personal como en un Dios Einsteniano –metáfora de los secretos que esconde la naturaleza-.

Pero lo que verdaderamente le hará feliz al Ilmo. Sr. Obispo, como a mi hija, es aquello de "todos los caminos conducen a Roma".

lunes, 20 de febrero de 2012

BIRD WATCHING. JUANTXU: LAS AVES, EL COLOR DE SUS VIDAS



El pasado sábado 11 de febrero asistí en Burgos a la exposición “Las aves, el color de sus vidas” guiada por el autor, el profesor mirandés, licenciado en Bellas Artes, Juan Antonio García Pérez (Juantxu). Un viaje por el fascinante mundo de la ornitología que el naturalista cultiva mediante la fotografía con telescopio (digiscoping). Me acompañaron mis sobrinos Israel y Darío Yáñez, entusiastas aficionados a observar, contar –en sentido literal y en sus blogs- y fotografiar aves. En Quintanilla del Agua no somos pocos quienes nos consideramos apasionados de la naturaleza – Lolo Mata, Ángel Velasco, Fernando Román, Javier Santamaría… -, quizá imbuidos de aquel espíritu que nos transmitió el amigo Félix Rodríguez de la Fuente, o bien por las enseñanzas -también sobre el mundo de las aves- de quien fue nuestro maestro Don Daniel Sadornil (D.E.P.), o bien por esos parajes y ecosistemas que disfrutamos en el Arlanza.

Los pajareros únicamente necesitan ojos, oídos y cerebro para observar aves (birding), pero esta artística afición no está lejos de la ciencia ya que en cualquier estudio observacional siempre subyace una intencionalidad analítica. Y no son sólo unos nostálgicos y románticos de la biodiversidad y la protección de la naturaleza, sino que esta afición supone, además, una oportunidad para la ciencia popular, para involucrarse en proyectos como “BirdWorld”, de la Royal Society for the Protection of Birds, (www. rspb.org.uk), que cuenta con más de un millón de miembros Y que les permite participar en proyectos científicos de la naturaleza.

Aunque para nostalgia de pájaros las imágenes que guardo en la dulcedumbre memoria de mi infancia. Recuerdo al “tío Pajarero”, aquel hombre menudo, de tez lechosa, que veraneaba junto al bar Plácido-en la carretera- ataviado de un traje de lino blanquecino y sombrero Panamá a juego. A los chicos del pueblo aquel veraneante nos parecía otra ave exótica más entre aquellas que estaban de paso, como una golondrina trajeada entregada a su tarea diaria: ir a la Fuente de Vallidiez a cazar con liga los sietecolores, los colorines (como se conocen en Burgos los jilgueros). O qué decir de otra imagen, en sepia, de aquellas tardes en bicicleta, con mi primo Luis (D.E.P.), a la búsqueda y captura de nuestro ave del paraíso –el abejaruco- en los taludes del río Arlanza. O aquella otra, ahora en blanco y negro, de una tarde de domingo –íbamos por Jalón “el mellizo”, “el colorín”. Javier Santamaría y yo- en la que pude presenciar una pelea fantástica: dos parientes, un lagarto y una picaza, se disputaban encarnizadamente la rama de un árbol.
Sí, he dicho bien, parientes. ¿Acaso las aves no son otra cosa que reptiles o dinosaurios con alas? Fijémonos en las escamas de las patas de las gallinas, o en que ambas especies depositan huevos, o en las membranas nictitantes de los ojos –muy grandes a expensas del olfato-, o en que los glóbulos rojos de ambas especies contienen núcleo.
Y… ¿qué decir de las plumas? Pues que evolucionaron a partir de escamas y que su función originaria era la de dar calor antes que volar –nuevas estructuras suelen emerger de viejos genes-. Y la forma y el color de las mismas permiten el comportamiento social y sexual de las aves adquiriendo las funciones de cortejo y camuflaje (esas señales o semántica de los colores brillantes). Las aves presentan unos conos especiales en la retina que les permiten percibir desde colores infrarrojos (de longitud de onda hasta el mm, o radiaciones calóricas como las que emiten los mamíferos según su temperatura), hasta percibir radiaciones ultravioleta o luz negra (de longitud de onda de unos cientos de átomos que se hacen visibles con ciertos materiales como orina o sangre).
Con las explicaciones de Juantxu revivimos todas estas estrategias de supervivencia de las aves. Una tarde para la consiliencia entre la ciencia y el arte.

martes, 7 de febrero de 2012

KATMANDÚ: UN ESPEJO EN EL CIELO



El pasado jueves dos de febrero, la comunidad educativa de Burgos ha tenido otra oportunidad de disfrutar de una “premier” gracias al esfuerzo y al entusiasmo de quien ya consideramos nuestra maestra Julita Fernández, de ese proyecto de ensueño sobre cine y educación. Nos encontramos, de nuevo, ante otra película de Iciar Bollaín :”Katmandú, un espejo en el cielo”, de una directora con profunda sensibilidad social que no se resigna a las iniquidades de este mundo.

La película nos habla de muchas cosas: de educación sí, pero también de desigualdades, de pobreza, de tradición, de religión, de castas, de relaciones entre sexos, de tolerancia, corrupción... A mi me ha parecido un documental de gran belleza plástica que aborda temas sociales tan diferentes y difíciles, temas tan sensibles que corren el peligro de caer en el cliché o en el tópico porque, por ejemplo, no cabe únicamente analizar la situación de un país como Nepal desde las influencias de China (papel de un estado fuerte) o de India (influencia económica); o, de otra forma, en estos temas tampoco caben las ideologías izquierdas (se apropiaron de ideas fuerza como igualdad y ahora solidaridad) ó derechas (asociadas al liberalismo y el individualismo).

A mi juicio la aventura y el proyecto de Laia, la actriz que representa a la maestra catalana, lo que trata es hacernos reflexionar y motivar, como ciudadanos, sobre la conquista de un derecho -para no caer en la falacia naturalista de confundir el “deber ser con el ser”, pues los derechos no existen en la naturaleza, se conquistan-; derechos como la educación, que abren la puerta a otros derechos.

Sobre la igualdad cabe apuntar que es una quimera, algo imposible -como ocurre en biología-, por lo que se trataría de considerarla mas bien un medio que un fin. Igualdad de oportunidades para el acceso a una educación universal como derecho de desarrollo personal. Y mas que igualdad lo que se ve en todos los países es diversidad, pueblos nómadas, con otras religiones, lenguas… como el marido de Laia y su amiga Sharmila, que le dan una lección de realismo a esta maestra abnegada e individualista que llega con la misión altruista de arreglar el mundo, que les dice a las madres de las chabolas que si sus hijos no estudian únicamente podrán cargar arena.

Sobre el altruismo y la solidaridad entiendo que la maestra, como una Quijote, llega dispuesta a castigar agravios, enderezar entuertos y amparar doncellas. Hasta se casa por conveniencia y, aunque la historia acabe en un drama, la mayor recompensa de Laia será rescatar de los infiernos de la esclavitud sexual a una de sus alumnas.
Respecto del papel de la sociedad civil y de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) me llamó la atención la escena, quizá por el laicismo militante actual en Europa, en la que se critica a la Iglesia (hoy perseguida en la India) cuando una monja impide a una niña ir al patio a cantar con las demás. Y es que muchas ONGs no están exentas de crítica ya que muchas son gubernamentales, subvencionadas y utilizadas por las administraciones y convertidas en mercado, pues aunque resulta paradójico siempre nos enorgullecemos de las ONGs y aborrecemos la política exterior de nuestros países.

La educación, además de conocimientos conlleva un discurso moral. Quizá Laia deja en Nepal su compromiso personal, ofrece su proyecto pedagógico pero, en este viaje personal, también ella se beneficia y aprende valores, como los de su marido (el cuidado de la familia), los de su amiga Sharmila (la tradición), los de las madres que sentencian aquello de que “si nuestros hijos no trabajan no comen”. En las sociedades tradicionales la mujer se lleva la peor parte, pero no podemos caer en un relativismo mediante el que pensemos que vivimos en un infierno moral. Debemos entendernos y cooperar.

Por último me parece un hecho destacable de la película la enseñanza en inglés, en ese intento por dar “luz”, por ofrecer a los niños una vida plena y civilizada. A mi juicio hoy, cuando todos los estados son multiculturales y multiétnicos, enseñar en inglés se convierte en una esperanza para el desarrollo personal. Si en España, donde se hablan cuatro lenguas, muchos nacionalistas se empeñan en el conflicto, que dicen inevitable, entre esas lenguas periféricas y la oficial, a pesar del acuerdo constitucional de su uso..., ¿que pasaría en Nepal con cientos de castas y dialectos?

En resumen, una idea humilde que podemos transmitir después de saborear la película puede ser la de que los pueblos necesitan ayuda pero para poder decidir sobre su propio destino. Que debemos enjuiciar el presente, pero el futuro está por hacer (Nepal aún padece un 40% de analfabetismo, aunque ha conseguido escolarizar al 90% de los niños). Unos pensarán en la necesidad de un estado fuerte, paternalista (Hobbesiano), otros, un estado más utilitarista, liberal, en la búsqueda de una educación accesible, aceptable y adaptable. Porque la causa mas importante de no escolarización es la guerra como la que ha sufrido Nepal. Katmandú, un espejo para la esperanza.

martes, 15 de noviembre de 2011

LA GUERRA DE LOS BOTONES



Gracias a ti, Julita,apasionada maestra de mis hijos, de nuevo hemos podido disfrutar de otro preestreno en Burgos dentro de ese mirífico proyecto sobre cine y escuela. Esta vez se trataba de un “remake” de otro film basado en la novela “La guerra de los botones” del maestro Louis Pergaud. La película, además de entretenida, es educativa e informativa y, sinceramente, aquella noche mereció la pena abandonar la blandura del hogar.
Por otra parte me tomo la licencia de la crítica y aporto mi colaboración en esa actividad propuesta como 3x1.
Aunque la literatura o el cine no nos salvan de los conflictos o de las contingencias de los humanos, sí nos muestran, a veces, la realidad violenta e injusta del mundo - esto le haría feliz a Tolstoi- . Solamente la ciencia y la cultura nos harán dueños de nuestros destinos. Ciertas ideas como la igualdad y la libertad forman parte del derecho natural ya que luchan contra el autoritarismo. Pero solamente la ley y el Estado pueden limitar esa libertad para salvaguardar la de otros. Hay conflicto siempre que dos intereses no confluyan o se perjudique a terceros. Y únicamente cabe una solución impuesta por el Estado o la guerra pues puede que ese conflicto no tenga solución.

En mi opinión, en el “haber” de esta película deben figurar tres hechos significativos:
- Los chicos nos dan una lección de pragmatismo para dirimir sus problemas de identidad social y biológica, para asegurar la cohesión como grupo, para luchar por su pueblo (territorio), por la comida (los frutales en sus lindes) y por las chicas (Violette). Con esta guerra pienso que lo que hacen es canalizar el conflicto, inherente y consustancial al hombre. De lo que se trata es de conocer cuando un conflicto deviene en violencia y de cómo saber gestionarla. En esto, me parece que los chicos dan una lección a los adultos (al alcalde y a los políticos). Los chicos aman a sus pueblos, pero no caen en el dogma del fanatismo.
- También destacaría la figura de Lebrec que encarna el liderazgo, la fuerza moral del esfuerzo, la autenticidad de esos valores que también le transmite la escuela. Liderazgo ausente en la Europa actual, sumida en el relativismo, en lo políticamente correcto y en esa falsa solidaridad de los ejércitos pacifistas.
- Por último, destacan valores universales como la libertad, la rebeldía frente al padre o la autoridad del maestro, la solidaridad auténtica en la defensa de la niña judía… en fin, valores líquidos que impregnan una atmósfera de autismo social (la del socialnacionalismo).

Y quizá, porque algo debe figurar en el “debe”:
- Un abuso de ideas fuerza como democracia (Hitler fue elegido en las urnas), laicidad, ilustración, solidaridad, buenismo… y otros tópicos pues, a mi juicio, subyace una visión naturalista, idealizada (con hermosos paisajes y lugares) y romántica que se aleja de esa perspectiva racionalista más propia de Occidente que, en la época en que se contextualiza la guerra de los botones, derivó en la patología de la razón, en el relativismo y el totalitarismo.

domingo, 1 de mayo de 2011

CHUPA LECHES: COLORES PARA LA CIENCIA Y LA LITERATURA


El pasado sábado 16 de abril, durante las últimas vacaciones de Semana Santa, recibí una grata visita al descuidado jardín de mi casa: una Chupa Leches de primera generación (Iphiclides podalirius) se posó a libar las flores violetas de los lirios que asomaban desde hace unos días por entre el verdor. Así que no voy a lamentar que las formas y el color hayan irrumpido con fuerza, y con la puntualidad de los astros, en mi casa -prueba de que en Quintanilla aún no han llegado esos cambios fenológicos que auguran los del cambio climático-. Además no diré -como hízo Jhon Keats- que Newton ha matado la belleza poética del arco iris. Porque, veamos, la ciencia no está reñida con esta explosión de colores y de formas que anuncia la primavera. Estos Lepidópteros diurnos, que llevan en la tierra unos 40 millones de años, muestran las formas y colores de la evolución: las distintas marcas y tonos de las alas identifican a las especies con las que aparearse -aumentando así la variabilidad- y unos falsos ocelos ejemplifican la lucha entre los genes y el entorno para engañan a los pájaros en caso de ataque, pues se dibujan en zonas no vitales. El ejemplar de la foto había perdido ya una de las dos colas.

Ahora me viene a la memoria el escritor Vladimir Nabokob, quien fue curador de mariposas en la Universidad de Harvard; sí, aquel que dijo que "el sentido común es cuadrado mientras las visiones y valores mas esenciales de la vida tienen una hermosa forma circular, tan redondas como el universo, como los ojos de un niño que asiste por primera vez al circo". Y, contrariamente a lo que dice el refrán, el sentido común es el mas común de los sentidos, ya que es el mas espontáneo, el que busca soluciones inmediatas; funciona como una colección de hechos inconexos, sin pretensión de contrastar los hechos y, además, a veces presenta contradicciones. No se trata de un conocimiento organizado, sistemático ni crítico. El conocimiento científico, por el contrario, es un saber factual (basado en hechos), inteligible (basado en un método o guía que explica los hechos) y es dialéctico (es un conocimiento humilde y provisional dispuesto a ser refutado por la experiencia). Así, para el sentido común los cuerpos pesados caerán mas deprisa que los ligeros. Para la física, los cuerpos caen a la misma velocidad independientemente del peso, pues caer significa ser atraidos por la gravedad.

martes, 1 de marzo de 2011

ARTE CON-CIENCIA




El pasado jueves 24 de febrero acudí a la Sala de Exposiciones del Teatro Principal. Se inauguraba una exposición fotográfica organizada por la Universidad de Burgos en homenaje del recientemente desaparecido Dr. Juan Bartolomé (Juan Angel Bartolomé Martín, Vilviestre del Pinar-Burgos-, 1936 - Madrid, 2010). El título: "Una mirada humanitaria".

Porque si algo es universal es ese mirar a la cooperación internacional y a la acción humanitaria a la que el Dr. Bartolomé se ha dedicado toda su vida en cuerpo y alma. Poseedor de la medalla de oro de la Cruz Roja, Juan trabajó en el Instituto Social de la Marina, fue profesor de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo y Jefe del Servicio de Emergencias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En la inauguración se destacó su sentido de la responsabilidad y la necesidad que sentía de pagar una deuda: agradecer todo lo que la sociedad había hecho por su formación y educación. Quienes le han conocido mejor que yo dicen que ha saldado de forma sobresaliente esta deuda sintiendo amor y compasión por los seres vivos. Y el mejor testimonio de ello, a modo de confesión, es esta exposición en la que el propio Dr. Bartolomé nos muestra como fue retratando el sufrimiento humano allá por donde las contingencias de los desastres -los naturales y los ocasionados por los propios humanos- le llevaron.

La última vez que le ví fue el pasado verano en Vilviestre, en el funeral de su madre. Emocionado por aquella circunstancia vital tan íntima, mostraba ese mismo semblante de generosidad, inteligencia y humildad que los mas allegados siempre han destacado entre sus virtudes.

Se me ocurre que el mejor y mas humilde homenaje que puedo hacer al Dr. Bartolomé es ilustrar este "post" con otra fotografía -su gran pasión-. Eso sí, con la foto mas famosa del mundo: "Migrante Mother", de Dorothea Lange. Yo tuve la ocasión de verla expuesta en la Galería "Spectrum" de Zaragoza en 1980. Dorothea Lange, californiana, víctima de la poliomielitis, tomó esta foto en 1936. Ese mismo año nacía Juan, y como si ya lo supiera, nacería también en él esa pasión por el reportaje fotográfico social. La fotografía se ha convertido en un icono del sufrimiento humano, de aquellos años de la Gran Depresión Americana llamados "The bitter years" (los años amargos) cuya huella literaria es la obra de John Steinbeck "Las uvas de la Ira" -crónica de un viaje en furgoneta de una de aquellas familias que buscaba jornales y una vida mejor.

¿Que quién es la mujer de la fotografía?

"The women was Florence Thompson. She was 32 years old, with seven children... Later we have known that she was a patient whit cancer and died. Like Juan..."

Sí, como Juan, que además del inglés, dominó como nadie ese lenguaje universal de la solidaridad.

jueves, 16 de diciembre de 2010

TAMBIÉN LA LLUVIA



Escribo estas reflexiones tras tener el privilegio de haber asistido el día 13 de diciembre a la “première” o preestreno en Burgos de la película de Iciar Bollaín “También la Lluvia”. Y esto gracias a la invitación -en condición de padres de alumnos- de Julita Fernandez, anfitriona del evento y maestra del C.P. Padre Manjón, a quien mi mujer y yo agradecemos el esfuerzo, entusiasmo y empeño que ha tenido en la educación de nuestros hijos –aún recordamos aquellas tutorías “on line” a través de “bscw”.

Y lo hago desde un optimismo prudente –no como el de Platón o desde el optimismo panglosiano, es decir, pensar que las cosas se arreglan solas- o, si prefieren, desde un pesimismo esperanzador – desde cierto escepticismo, pero confiando en el hombre como dueño de su destino.

Desde mi modestia intelectual, la película me sugiere algunos pensamientos y comentarios y, más que tener respuestas, lo que tengo son preguntas sobre temas tan humanos (que diría Publio Terencio) como:

-1º La Historia, el colonialismo, la falacia natural…No se puede rechazar la Historia como fuente de conocimiento pues hemos de aprender de nuestros errores. Pero pienso que la Historia no puede alcanzar ninguna pretensión de Ciencia. Y, sin embargo, aunque la ciencia tampoco puede decir mucho sobre la justicia o los derechos fundamentales, pues es neutra ideológicamente, es la empresa que más ha contribuido al bienestar humano y remediado muchas injusticias.
Entonces, la actitud válida ante los hechos históricos que se sojuzgan podía ser aquella de mas humildad, tolerancia y trabajar por la paz. Pero no un pacifismo como valor absoluto, pues esto nos llevaría a la moral del esclavo, En esto los indígenas –hombres y mujeres de Cochabamba- nos dan un ejemplo de defensa de la dignidad humana pues hacen de la guerra del agua una guerra moral. También se precisa modestia para entender el mundo desde un punto de vista más pragmático -los anglosajones, quizá, nos superen en esto a los latinos-, porque no todo lo natural es lo bueno y “ser” no es lo mismo que “deber ser” (falacia naturalista); ¿Es bueno que viviendo la revolución de la globalización, formando parte América de Occidente, en Bolivia los niños no tengan acceso a los servicios básicos -que se alcanzaron en Europa en el siglo XIX- y tengan que beber el agua recogida de la lluvia? ¿Están mejor hoy los habitantes del Sahara que cuando estaban bajo protectorado español? A veces las ideas de etnia, pueblo, y nacionalismo pueden ser una tentación para la tiranía.

2º La película, Religión y los valores.Otras formas de conocimiento -también respetables, pues buscan la verdad- son el arte (como esta película de cine) o la religión, que apelan a la pasión, a la imaginación o a la verdad de la autoridad. Muchos de cuantos trabajamos en derechos de primera o segunda generación (la salud o la educación) sabemos que los derechos no existen en la naturaleza, que no hay una ética universal, pero que vamos ganando poco a poco ese terreno a los derechos. Y esto es inquietante para muchos, o fascinante para otros. En esta globalización que ya ha llegado, en la sociedad del conocimiento, tan sólo la razón nos podrá conducir –como diría Popper- a una sociedad abierta que nos prepare para la responsabilidad. Deberíamos defender un nuevo humanismo tecnológico incorporando estas nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) como ya se está haciendo con la Web 2.0, aunque sin olvidar que no es lo mismo sociedad digitalizada que sociedad del conocimiento.

3º La Educación.Todos reconocemos que es el pilar básico –emancipa al hombre- de nuestra sociedad del bienestar, ahora cuestionada. Pero pienso que no deberíamos descansar en la escuela y en el profesor toda esta responsabilidad de la educación, pues la familia debería jugar un papel más relevante -también la salud se gana y se pierde en la familia (no solo en el sistema sanitario) en la adquisición de conocimientos, actitudes y habilidades.
Mi opinión respecto del viaje de la EMOCION 2.0, es que veo el peligro de presentar la escuela de hoy desde una perspectiva que pone demasiado énfasis en categorías absolutas como utopía, diálogo para solucionar todos los problemas, mundo de colores, magia, emoción etc… (que se deslizan a lo largo de la documentación que se entrega en la película) y todo bajo ese manto que se ha criticado como el relativismo cultural que afecta a Europa y a Occidente, y que impediría afrontar los retos de nuestro tiempo. Vamos, que sobresale esa visión de la educación de Rousseau frente a esa otra más pragmática de Hobbes que reconoce la competencia, el esfuerzo, el renunciar a parcelas de derechos –como la libertad, que no existe- a favor del Estado para conseguir otros derechos como la seguridad y resolver así otras contingencias humanas. Vamos, una perspectiva más liberal que presenta también un Estado humano y bienhechor.
Frente a la crisis de la revolución industrial aparecieron los movimientos “ismos” como el ludismo –culpar a las máquinas o a la ciencia de los males del mundo-, el socialismo utópico, los nacionalismos, hippismos etc… Hoy, frente a los retos de la globalización también se corre el riesgo de otros movimientos irracionales y románticos -como nuevos luditas- que enarbolan la bandera romántica contra la ciencia y la culpan, junto a la codicia humana, de ser responsable de todos los males del mundo.

viernes, 4 de junio de 2010

CITAS DE PRIMAVERA


La cita con la primavera nos enfrenta, cada año, con ese juego eterno entre la vida y la muerte. Sí, también en el mundo de los libros, pues el pasado 30 de abril se presentó en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos el "Libro de Citas de Marcelo del Campo", heterónimo del poeta madrileño Rafael Marín, que resultó ganador del VII Premio de Ensayo "Juan Carlos Estébanez" de la Editorial burgalesa Gran Vía.
Se trata de una colección de aforismos y pensamientos irónicos, breves, como un juego ingeniosos de palabras y textos que versan sobre los temas universales de la poesía: el amor, la muerte, la fugacidad del tiempo, un guiño a la literatura... y también con alusiones a la Química y a la Ciencia. En la página 154 el autor se adentra en la cuarta cultura cuando nos confiesa que la poesía comunica conocimiento.
Con este libro, que brota en la primavera burgalesa, me siento en cierta medida cómplice; cómplice de esta vida que nace pues formé parte de un jurado que, por unanimidad, premió la obra de este poeta visual que ensaya, con estas greguerías, el lenguaje lírico de la modernidad; la modernidad de un mundo fragmentado y multifacético.
Vida y muerte, decíamos. Sí, un recuerdo emotivo para quien ya ha dejado una huella indeleble en la memoria cultural de Burgos: Juan Carlos Estébanez. Este reconocimiento merecidísimo se debe a la iniciativa de Eduardo Munguía, editor de Gran Vía. Gracias a ambos por haber compartido relaciones intelectuales.

lunes, 12 de abril de 2010

NATURALEZA DEL ARTE: la cuarta dimensión.


No es casualidad que las reseñas sobre ciencia y tecnología ocupen las últimas páginas de los suplementos culturales; lo cierto es que el papel de la ciencia no trasciende socialmente. También es un hecho que las personas que se dicen cultivadas no muestran el menor interés por la ciencia, al tiempo que resulta paradójico que a los científicos no se les exija ser cultos. ¡Como si la ciencia no fuese cultura!
El conocimiento científico es universal, válido en todas las culturas, y no tiene connotaciones morales, pues hay quien achaca a la ciencia los males del mundo. La ciencia no deshumaniza; al contrario, tiene esa capacidad de la técnica de aplicar el conocimiento a la vida cotidiana de las gentes. Pasteur nos decía que la técnica es a la ciencia como el fruto al árbol.
Frente a este lenguaje de la ciencia, la carta de hoy nos habla del lenguaje del arte. ¡Eso sí, en primera página! La del diario ABC del 24 de junio de 1927. En ella se cuenta que Picasso -el inventor del cubismo- afirmaba, categórico, que en arte no hay evolución. Nos decía: "yo marcho, no evoluciono. En arte sólo hay presente. Los griegos y egipcios están hoy vivos". Para los artistas, cultivadores de lo bello -afirmaba- no existía lo natural ni lo real.
De alguna forma naturaleza y arte son opuestos. El arte es solo una ilusión de la verdad. Un imaginar la realidad, según Unamuno. Por eso Picasso decía que lo útil es lo que se encuentra, no lo que se busca.
Por el contrario, en ciencia, sabemos que lo importante es la pregunta de investigación ya que, quien no sabe donde va, casi nunca llega donde quería ir.
Pero, por otra parte, desde otra perspectiva, es preciso superar esta dicotomía entre las dos culturas de Snow, ciencias versus humanidades. Para ello, J Brockman nos habló de la tercera cultura, aquella en la que los científicos hablan directamente con el público. Y aún digo más, hoy ya se habla de la cuarta cultura. Una nueva dimensión en la que la sabiduría del arte se erigiría en la chispa o semilla del progreso científico. ¿Por qué digo esto?
Porque viene a cuento recordar las palabras de Niels Bohr , uno de los más importantes físicos de la historia -premio Nobel de física en 1922-, quien reconoció que para hablar de átomos era preciso recurrir al lenguaje poético. (También cultivó otra faceta: los hermanos Bohr jugaron con la selección danesa de futbol en 1908).
El mundo invisible de los electrones, que giraban -según dijo Bohr, mejorando el modelo atómico planetario de Rutherford- alrededor del núcleo en niveles, a la vez como partículas y como ondas, con frecuencias características de cada partícula... ese mundo, era un mundo cubista. Para Bohr el cubismo de Picasso triunfó porque rompía la seguridad del objeto, de la materia, de lo real. Así el arte se convertía en reveladora de fisuras. El electrón aparecería como aquella obra sobre las guitarras deconstruidas.
También otro físico, Feynman dijo que: "estiramos nuestra imaginación sobre cosas que no están para comprender cosas que están ahí."
Vamos, que la llamada cuarta cultura viene a decir que las metáforas, las analogías del arte, son una forma de conocimiento del universo.